La Llama de la Eternidad
El fenómeno del inusual ardor de la vela eclesiástica durante el rito de despedida puede interpretarse como una poderosa señal espiritual de la transición de la existencia terrenal a la vida eterna. Según la simbología, la vela encendida expresa la llama del amor hacia Dios, subrayando la pertenencia del hombre a una realidad espiritual superior, y su ardor especial en el rito de despedida indica que el difunto abandona la oscuridad de la vida terrenal para adentrarse en la luz de la eternidad. Esta imagen se convierte en una manifestación del esclarecimiento espiritual: la luz de la vela recuerda que, incluso en momentos de separación, la presencia eterna de Dios rodea al creyente, guiando su alma hacia la luz divina.Supporting citation(s):"La vela encendida es profundamente simbólica e indica nuestra conexión con Dios, expresando alegóricamente la llama del amor hacia Él. El ardor de la vela durante el rito de despedida es una señal de que el hombre se aleja de la vida terrenal para entrar en la vida eterna y la luz." (fuente: enlace txt)"Del legado de los padres espirituales y de las biografías de los santos sabemos que, durante el traslado del cuerpo y su acompañamiento hacia la tumba, las personas siempre sostenían velas encendidas, simbolizando el camino desde la oscuridad de la vida presente hasta la verdadera luz de la eternidad." (fuente: enlace txt)