Reflexiones sobre la futilidad terrenal
Las ideas filosóficas y morales de Eclesiastés se pueden interpretar como una profunda reflexión sobre la futilidad de los asuntos terrenales y el desencanto interno que surge al comprender la inconstancia de la vida. El autor del libro muestra que, incluso los esfuerzos más constantes y la sabiduría acumulada se transforman en vanidad y fatiga del espíritu, ya que todo lo que el hombre crea bajo el sol está sujeto al implacable ciclo de la naturaleza, donde cada nuevo día solo repite el pasado.Así, como se indica en uno de los pasajes, "Al principio, Eclesiastés muestra que el ciclo de la naturaleza —el sol sale y se pone, el viento sigue su curso, todos los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena— simboliza la ciclicidad y la inutilidad de las acciones humanas. 'He aborrecido todo mi trabajo, con el que trabajé bajo el sol, porque debe ser dejado a un hombre que vendrá después de mí', dice, señalando la futilidad de los esfuerzos. Y continúa: '
¿Y quién sabe si será sabio o necio?Y él administrará todo mi trabajo, con el que trabajé y con el que me mostré sabio bajo el sol. ¡Y todo es vanidad!'" (fuente: enlace txt).En otro fragmento, el autor repite el estribillo, enfatizando la inutilidad de todos los esfuerzos humanos: "Vanidad de vanidades, dijo Eclesiastés, vanidad de vanidades — ¡todo es vanidad! ¿De qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo, con el que trabaja bajo el sol? La generación se va y la generación viene, pero la tierra permanece para siempre… [...] y así, ¡todo es vanidad y fatiga del espíritu!" (fuente: enlace txt). Aquí, a través de la imagen de la repetición de la naturaleza y la inevitable sucesión de generaciones, se expresa el mensaje moral de que los logros terrenales, sea la acumulación de riquezas, de sabiduría o de placeres materiales, no brindan una verdadera satisfacción y únicamente intensifican el dolor interior.Así, el mensaje moral del libro radica en que la búsqueda del éxito terrenal y la acumulación de conocimientos no conducen a la liberación, sino que incrementan la tristeza y el desencanto. El autor, partiendo de su propia experiencia y de un profundo análisis, demuestra que todo lo que ocurre en el mundo está sometido a un ciclo inmutable, y que la existencia humana carece de una satisfacción final y plena cuando se limita únicamente a los asuntos y valores terrenales.Citas de apoyo:"Al principio, Eclesiastés muestra que el ciclo de la naturaleza —el sol sale y se pone, el viento sigue su curso, todos los ríos desembocan en el mar, pero el mar nunca se llena— simboliza la ciclicidad y la inutilidad de las acciones humanas. 'He aborrecido todo mi trabajo, con el que trabajé bajo el sol, porque debe ser dejado a un hombre que vendrá después de mí', dice, señalando la futilidad de los esfuerzos. Y continúa: '
¿Y quién sabe si será sabio o necio?Y él administrará todo mi trabajo, con el que trabajé y con el que me mostré sabio bajo el sol. ¡Y todo es vanidad!'" (fuente: enlace txt)"Vanidad de vanidades, dijo Eclesiastés, vanidad de vanidades — ¡todo es vanidad! ¿De qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo, con el que trabaja bajo el sol? La generación se va y la generación viene, pero la tierra permanece para siempre… [...] y así, ¡todo es vanidad y fatiga del espíritu!" (fuente: enlace txt)