Manifestación Pública de la Fe Ortodoxa
Según la tradición ortodoxa, la lectura de las Sagradas Escrituras en lugares públicos no solo es permitida, sino que se fomenta como una manifestación honesta y abierta de la fe. En una de las fuentes ( enlace txt, página: 807-808) se afirma:"No debemos avergonzarnos de confesar el nombre de Cristo mediante el signo de la cruz; de llevar el crucifijo sobre nuestro cuerpo en la bañera pública o al ir al médico; de conversar acerca de lo santo y lo bueno; no debemos guardar un silencio vergonzoso cuando la fe ortodoxa es pisoteada, y a menudo sentimos vergüenza de profesar nuestra fe en Cristo debido a las insignificantes costumbres del mundo, por el miedo mezquino a ser considerados como retrasados o fanáticos, tal y como suelen llamar las personas 'del mundo' a aquellos que desean cumplir honestamente con sus obligaciones cristianas; no debemos temer hacer la señal de la cruz antes y después del almuerzo, ni mostrar reverencialmente nuestra cabeza al pasar cerca de la iglesia, ni avergonzarnos de adornar nuestros hogares con íconos sagrados."Una nota adicional menciona que "la lectura de las Sagradas Escrituras y las diversas manifestaciones de fe en lugares públicos pueden ser interpretadas de diversas maneras, y los creyentes no deben avergonzarse de ellas." Esto evidencia que, según la perspectiva ortodoxa, la lectura pública de la Biblia se considera una parte natural de la vida de los fieles, expresando sus convicciones y participando en el culto comunitario, en lugar de algo que deba ocultarse o restringirse.En consecuencia, se concluye que la fe ortodoxa percibe la lectura de la Biblia en espacios públicos como una manifestación normal y digna de fe. No existen restricciones establecidas en torno a esta práctica; por el contrario, se ve como una oportunidad para profesar la fe con seguridad y compartir valores espirituales con el entorno.