Ascetismo y Humildad: Camino a la Perfección Espiritual
Las tradiciones religiosas exigen del hombre una profunda renuncia a sí mismo y el ascetismo como pasos fundamentales para alcanzar un estado de locura sagrada. Como uno de los aspectos de este camino se subraya la necesidad de una degradación radical. Por ejemplo, se señala en una de las fuentes que «La degradación gradual y el reconocimiento de la propia insignificancia ante Dios como camino hacia la perfección espiritual» (fuente: enlace txt). Esto significa que el hombre debe conscientemente considerarse inferior a todos y no apoyarse en su natural arrogancia, la cual obstaculiza el crecimiento espiritual.Además, las prácticas ascéticas desempeñan un papel importante. Uno de los textos describe en detalle que «el gran esfuerzo, la abstinencia, la vigilia, la pobreza, el anonimato, ‘postelu zhestoku’ y el ayuno» son métodos de autodisciplina que acortan el camino del peregrino hacia Dios (fuente: enlace txt). Estos métodos de auto-restricción ayudan no solo en la purificación del cuerpo, sino también en el cultivo de una resistencia interna y una firmeza frente a las tentaciones.Asimismo, no se puede pasar por alto la importancia de la paciencia y la humildad. Una de las fuentes indica que «la paciencia reprime el encendido del deseo carnal» y acerca al hombre a la pureza del alma y del cuerpo (fuente: enlace txt). Esto se manifiesta en la capacidad de controlar las pasiones y aceptar los desafíos del destino con mansedumbre y humildad, condición necesaria para alcanzar un estado espiritual superior.Así, el camino hacia el estado de locura sagrada, tal como se expone en estas tradicionales concepciones, se compone de tres direcciones fundamentales: una profunda renuncia a sí mismo y autodegradación, el estricto cumplimiento de las prácticas ascéticas (abstinencia, vigilia, pobreza, anonimato, postelu zhestoku, ayuno) y el desarrollo de la paciencia con la humildad del corazón.Citas de apoyo:«La degradación gradual y el reconocimiento de la propia insignificancia ante Dios como camino hacia la perfección espiritual.» (fuente: enlace txt)«Pero el gran esfuerzo, la abstinencia, la vigilia, la pobreza y el anonimato, ‘postelu zhestoku’ y el ayuno que Abrahám eligió por sí mismo, y estas restricciones autoimpuestas no solo eran duras, sino a menudo dolorosas. Sin embargo, soportarlas resultaba más llevadero, ya que acortaban el camino del peregrino hacia Dios.» (fuente: enlace txt)«El padre Juan Cassiano Romano (en conversación con el ávila Jéremon) escribe que ‘la paciencia reprime el encendido del deseo carnal’: … Pues aquel que no somete las turbulencias del alma, no podrá disipar el calor del cuerpo.» (fuente: enlace txt)