El Arte del Autocontrol
El control de los deseos y la voluntad, según los materiales, es posible, pero no se logra con una mera manifestación de un anhelo arbitrario o capricho. En cambio, el verdadero dominio se alcanza mediante una consciente autolimitación y autocontrol, cuando los impulsos naturales se orientan y transforman en valores superiores.Tal como se indica en una fuente, «los deseos deben armonizarse con lo que es necesario», y «somos hijos de la voluntad, no de la pasión», lo que implica la necesidad de mantener una actitud disciplinada hacia nuestros sentimientos ( enlace txt, página: 59). Esto significa que, si una persona desea manejar sus deseos, no debe simplemente aspirar a ellos de forma arbitraria, sino evaluarlos y dirigirlos a través de una fuerza interior capaz de superar los impulsos primarios.Otro aspecto importante del autocontrol se presenta en la siguiente reflexión: «...todos sus deseos naturales, involuntarios... están sujetos a la evaluación y control de esa instancia superior. ... la autodeterminación solo es posible en forma de superación personal, autocontrol. El ascetismo, en sentido amplio, es justamente ese autocontrol y, por tanto, un elemento normal y necesario en la vida del hombre como ser espiritual. La autolimitación es la condición de la verdadera libertad de la personalidad» ( enlace txt). Aquí se enfatiza que, para dominarse, no basta con manifestar la propia voluntad, sino que es necesario saber moderar y dirigir los impulsos naturales en la dirección correcta.Así, el control sobre los deseos y la voluntad no se alcanza mediante un esfuerzo desmesurado y arrogante (capricho), que puede llevar a perder la verdadera libertad y a caer en un estado de «esclavitud» a las pasiones. En cambio, el desarrollo de la fuerza interior supone una consciente superación personal, en la que la voluntad se somete a principios superiores y a valores objetivos.Citación de apoyo:«Continuando con nuestra reflexión sobre el matrimonio, la comida y asuntos similares, formulemos un principio general: en ningún caso se debe ceder ante el llamado de la pasión en nuestras acciones; los deseos deben estar en armonía con lo que es necesario. Somos hijos de la voluntad, no de la pasión...» (fuente: enlace txt, página: 59).«Dado que esos deseos involuntarios y descontrolados que surgen en nosotros... todos sus deseos naturales, involuntarios... están sujetos a la evaluación y control de esa instancia superior. ... la autodeterminación solo es posible en forma de superación personal, autocontrol. ... La autolimitación es la condición de la verdadera libertad de la personalidad» (fuente: enlace txt).