El valor espiritual de asistir a la iglesia

Desde la perspectiva de las normas eclesiásticas tradicionales, dejar de asistir a la iglesia no se considera un camino positivo o voluntario para el cristiano. La asistencia al templo es un elemento central de la vida eclesial, necesario para participar en los sacramentos y ritos que confirman la pertenencia a la Iglesia y proporcionan apoyo espiritual. Por el contrario, cesar la asistencia a la iglesia se interpreta en la mayoría de los casos como consecuencia de una medida disciplinaria eclesiástica –la excomunión– que, según la tradición eclesiástica, se aplica en casos de faltas graves o de una obstinada negativa a las normas establecidas de conducta.

Así, como se señala en una de las fuentes dedicadas a las disposiciones tradicionales, se indica:
"Si la excomunión tiene un sentido religioso y no legal, entonces inevitablemente conlleva el cese de la comunión de oración eclesiástica. Y si tampoco obedece a la iglesia, que te suceda como a los paganos y publicanos (Mt. 18,17)." (fuente: enlace txt, página: 363)

Esto significa que cesar la participación en la comunión eclesiástica es, ante todo, una sanción impuesta dentro del sistema disciplinario para restaurar el orden espiritual, y no una simple recomendación o consejo.

Asimismo, la importancia de la asistencia regular al templo para el crecimiento espiritual y la plena participación en la vida de la Iglesia se destaca en otra fuente:
"El día de reposo, el cristiano debe dedicarlo a la comunión con Dios mediante la asistencia al templo, la oración, la lectura de literatura espiritual y la realización de obras de misericordia. Es especialmente importante en este día asistir al templo, participar en la oración común de la iglesia y estar presente durante la celebración del principal Sacramento de la Iglesia – la Divina Liturgia..." (fuente: enlace txt, página: 3)

De esta manera, aconsejar a un cristiano que deje de asistir regularmente a la iglesia no se ajusta a los principios religiosos fundamentales, puesto que tal práctica contraviene el rol obligatorio de la Iglesia en la vida del creyente. La excomunión u otras medidas disciplinarias se aplican únicamente como medidas correctivas en casos de faltas serias, y no como un camino recomendado para renunciar voluntariamente a la vida eclesiástica.

Por ello, es más adecuado esforzarse por restaurar y fortalecer las relaciones con la Iglesia, en lugar de abandonar la participación en su vida.

El valor espiritual de asistir a la iglesia

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