Sacrificio y Consagración: El Camino hacia Valores Eternos
El hombre debe estar preparado a sacrificarse a sí mismo o parte de su naturaleza, porque es precisamente a través de esa disposición que se abre a los valores más altos y a las profundidades del verdadero amor y del deber. Según una de las citas, el sacrificio es una forma de ablandar el corazón duro y cerrado, permitiendo que, gradualmente, se abra a los verdaderos sentimientos y a la gracia: "El Señor ha hecho todo para acogernos a Él. Él no quiere separarse de nosotros, y se preocupa por cada uno de nosotros... Sacrificarse constantemente por el otro, por Dios. Así, adiestrándose, abriremos gradualmente nuestro corazón para el amor y entonces recibiremos del cielo el don – el amor, recibiremos del cielo el don – la gracia del Espíritu Santo, recibiremos la adopción." (source: enlace txt)Otro material subraya que el deber de autopreservación tiene sus límites, y en ciertos casos, el ser humano se ve forzado a sacrificar su vida para servir a un propósito superior. Se da el ejemplo de mártires o de personas que cumplen con sus obligaciones, para quienes el sacrificio de la vida es un medio necesario para unir su naturaleza humana con ideales superiores: "Pero el deber de autopreservación también tiene límites. Dado que la vida corporal no es el bien supremo, es necesario en otros casos sacrificar la vida por objetivos más elevados y por la consecución de mayores bienes. ... En las acciones de amor hacia el prójimo y para su beneficio... Conocimos el amor en lo que Él entregó Su alma por nosotros: y nosotros debemos ofrecer nuestras almas por nuestros semejantes." (source: enlace txt)El papel crucial del sacrificio se subraya también en el ejemplo del individuo que está dispuesto a dar su vida para proteger a otro, lo cual expresa la forma suprema de amor desinteresado. Tales personas, por puro amor hacia sus semejantes, se asemejan a grandes héroes, cuyo acto les confiere la inmortalidad a través de la sumisión espiritual a la verdad suprema: "Aquellos que, por amor puro, sacrifican su vida para proteger a otro ser humano, su prójimo, imitan a Cristo. Estas personas son los más grandes héroes; incluso la muerte los teme y tiembla, porque por amor desprecian la muerte y, de este modo, adquieren la inmortalidad..." (source: enlace txt)Además, se señala que la disposición al autosacrificio ayuda al individuo a trascender el egoísmo estrecho, permitiéndole replantear su existencia como una dedicación a un Valor Supremo, y no solo como un beneficio personal: "Solo así, habiéndose enterrado a sí mismo, el hombre puede salir del campo y volver a ser verdaderamente humano... Y entonces no considerará como parte de su vida algún valor en particular, sino que se percibirá a sí mismo como perteneciente y al servicio del Valor Supremo." (source: enlace txt)Finalmente, la esencia del sacrificio radica en la elección entre valores, donde cada paso requiere renunciar a uno en pos de proteger o promover otro, lo cual nunca debe convertir a la persona en un mero instrumento para alcanzar un objetivo, sino todo lo contrario, afirmando su esencia inestimable: "Nuestra vida está llena de antinomias morales similares o análogas... La personalidad humana, valiosa en sí misma, nunca puede ser considerada como un medio, incluso en nombre de la realización de una idea elevada." (source: enlace txt)Así, estar dispuesto a sacrificarse a uno mismo significa aspirar a los verdaderos ideales de la vida, la capacidad de superar el egoísmo y de encarnar los más altos principios morales y espirituales, cuando el deber, el amor al prójimo y la aspiración a la eternidad se convierten en más importantes que los beneficios momentáneos.