El Llamado Universal del Padre Celestial

Los cristianos ortodoxos entienden el inicio de la oración "Padre nuestro, que estás en los cielos" como una invocación multifacética que, a la vez, eleva la mirada del creyente hacia lo divino y subraya la universalidad de la Paternidad de Dios. Por un lado, esta frase incita a desprenderse del bullicio de la existencia terrenal y a dirigir la mirada hacia la eterna realidad celestial, donde se manifiesta la verdadera gracia de Dios. Tal como se señala en una de las interpretaciones de la oración del Señor: "Al orar al Padre nuestro, que permanece en los cielos, dirigimos nuestros pensamientos hacia arriba, despidiéndonos del ajetreo del mundo" (fuente: enlace txt).

Por otro lado, la forma especial de dirigirse como "Padre nuestro" (y no "Padre mío") tiene un significado importante para mantener la fraternidad entre los creyentes. Esta expresión recuerda que Dios es el Padre de todos, incitando al amor fraternal y a ver en cada ciudadano a un hermano espiritual. Como explica una de las fuentes: "No dices: Padre mío, sino 'Padre nuestro', porque debes ver a todos como hermanos, hijos de un mismo Padre" (fuente: enlace txt).

Litúrgicamente, esta frase ocupa un lugar central al marcar el tono de todo el servicio de oración. Al resaltar la trascendencia de la Divinidad, no sitúa a Dios en un lugar específico, sino que dirige a los creyentes hacia la búsqueda de los ideales espirituales superiores y de la vida eterna. Esta interpretación es respaldada por otros autores, quienes enfatizan: "Al decir: 'que estás en los cielos', el Señor nos indica la trascendencia de la Divinidad, elevando nuestros pensamientos de oración desde la tierra hasta las alturas celestiales" (fuente: enlace txt).

Así, el sentido del inicio de la oración radica en señalar la Paternidad Divina, la cual une a todos los creyentes, los inspira a la elevación espiritual y sirve como recordatorio de los ideales superiores a los que se debe aspirar en la práctica litúrgica de la tradición ortodoxa.

Citas de apoyo:
"Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino..." Al aspirar a Dios, debemos reconocer a la vez nuestra cercanía y nuestra lejanía. Al orar al Padre nuestro, que permanece en los cielos, dirigimos nuestros pensamientos hacia arriba, despidiéndonos del ajetreo del mundo." (fuente: enlace txt)

"No dices: Padre mío, sino 'Padre nuestro', porque debes ver a todos como hermanos, hijos de un mismo Padre." (fuente: enlace txt)

"Al decir: 'que estás en los cielos', el Señor nos indica la trascendencia de la Divinidad, elevando nuestros pensamientos de oración desde la tierra hasta las alturas celestiales." (fuente: enlace txt)

El Llamado Universal del Padre Celestial

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