Dualismo Interior: Perspectivas sobre el Bien y el Mal

El cristianismo, el satanismo y el paganismo ofrecen interpretaciones sustancialmente diferentes de los conceptos de bien y mal desde el punto de vista del dualismo interno del ser humano.

En la visión del mundo cristiana, como se señala en la fuente enlace txt, el bien se considera absoluto, ya que todo el mundo es creación de un Dios benevolente, y el mal se define como el resultado de apartarse de esta fuente. Aquí el mal no posee una sustancialidad ontológica independiente, sino que es consecuencia de la pérdida de conexión con el Bien Absoluto («Puesto que el mal en esta cadena de conceptos es... un mal que no tiene fundamento sustancial, - no-sustancial (me-on)»). Al mismo tiempo, como se destaca en la fuente enlace txt, el cristianismo también enfatiza el poder de la oscuridad y la fuerza del espíritu maligno; sin embargo, incluso estas fuerzas, que contribuyen a la manifestación del mal, dependen en última instancia del bien, lo que evidencia un delicado equilibrio dentro de la lucha dualista entre la luz y la oscuridad.

Por el contrario, el satanismo rechaza las categorías tradicionales de bien y mal, interpretándolas como invenciones de personas «débiles». Como se indica en la fuente enlace txt, el satanismo se basa en los instintos humanos naturales y considera las categorías morales como fantasías carentes de un significado objetivo. En este contexto, el dualismo interno no se manifiesta mediante una lucha entre el bien y el mal, sino que la aproximación única del satanismo se resume en que el ser humano actúa para satisfacer sus deseos naturales, sin apegarse a los tradicionales estigmas morales.

El paganismo, según el análisis en la fuente enlace txt, surgió a partir de una falsa autoidentificación del hombre, cuando este aspiraba a ser «como los dioses». Este camino de transformación generó un culto a lo material y a la carne, lo que llevó a una comprensión distorsionada del propósito supremo. Aquí, el dualismo se manifiesta no tanto como una lucha entre un bien absoluto y el mal, sino como un pervertido anhelo de sobreconsciencia, que a su vez da lugar al paganismo místico. Así, el paganismo aborda el problema del bien y el mal a través del prisma del afán humano por la autoafirmación y la búsqueda de poder, lo que resulta en la pérdida del verdadero ideal espiritual.

Citas de apoyo:
«Puesto que el mal en esta cadena de conceptos es, por así decirlo, de índole grupal (el pecado, el sufrimiento y la muerte se valoran como mal), es necesario detenerse en la cuestión de la naturaleza del mal, sus fundamentos ontológicos y destinos finales. ... El mal es consecuencia de apartarse de Él.» (fuente: enlace txt)

«El satanismo es un tipo de ‘egoísmo controlado’ y se basa en los ‘instintos humanos naturales’. ... Lavey rechaza la concepción cristiana del bien y el mal. En su doctrina solo existen ‘instintos naturales’, y el bien y el mal son fantasías de personas ‘débiles’.» (fuente: enlace txt)

«La causa principal de su surgimiento es la falsa autoidentificación del hombre. ... El orgullo, el intento del hombre de colocarse en el lugar de Dios, el anhelo por una sobreconsciencia y mayores placeres engendra el paganismo más refinado — el místico.» (fuente: enlace txt)

Así, las reflexiones de las tres corrientes delinean el dualismo interno del ser humano de manera distinta: el cristianismo lo interpreta como una lucha entre la genuina luz espiritual y una sombra que surge por el alejamiento de Dios, el satanismo lo ve como la liberación de las limitaciones morales impuestas, y el paganismo lo considera una distorsión del verdadero camino espiritual derivada de una falsa autoidentificación.

Dualismo Interior: Perspectivas sobre el Bien y el Mal

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