Bendición y Responsabilidad: El Mandato de la Multiplicación
La orden «Fructificad y multiplicaos» por sí sola no establece un límite numérico estricto, sino que ante todo sirve como una expresión de la bendición y el encargo divino con el que al ser humano se le confirió la autoridad sobre la tierra. En una de las fuentes ( enlace txt) se indica: "Además, para que conozcamos verdaderamente para qué Dios pronunció este mandato con tanta precisión, para contrarrestar, es decir, la tendencia de las personas al asesinato, Él dice: 'Fructificad y multiplicaos, y extendéos por la tierra, y aumentad en ella'... pero en las personas sucede lo contrario. Las personas desean de antemano que sus órdenes sean cumplidas..." Aquí se enfatiza que no se trata de una limitación cuantitativa, sino de que, a través de la multiplicación, el ser humano adquiera el dominio de la tierra y cumpla su propósito, lo que se equipara a la manifestación de una gracia que precede al establecimiento de la ley.Otra fuente ( enlace txt) subraya que la expresión "fructificad y multiplicaos" debe entenderse no como un mandato con un límite rigurosamente definido, sino como un don y una bendición divina: "Pero, tal vez, digan:
¿para qué son el género masculino y el femenino?¿Por qué se dijo: fructificad y multiplicaos? Respondemos a esto: ... claramente, expresan no un mandato, sino la bendición de Dios."De este modo, este mandato se presenta como un llamado a la multiplicación de la descendencia y a la expansión de la influencia, y no como la imposición de un límite numérico concreto. También se observa que, aunque las realidades modernas (por ejemplo, los problemas de sobrepoblación) puedan generar inquietudes —similares a las críticas del Demonio, quien, según se indica en la fuente ( enlace txt), infunde en la conciencia la idea del miedo a la sobrepoblación—, esto refleja más bien problemas humanos en la gestión de los recursos terrestres, y no una verdadera prescripción divina en cuanto a la cantidad de descendientes.En resumen, se puede afirmar que la orden no fija un límite; más bien, impulsa a una bendita multiplicación que debe ser considerada un don y una responsabilidad, y no una medida cuantitativa incondicional.Supporting citation(s):"Además, para que conozcamos verdaderamente para qué Dios pronunció este mandato... Las personas desean de antemano que sus órdenes sean cumplidas..." (fuente: enlace txt)"Respondemos a esto: las palabras 'fructificad y multiplicaos'... claramente, expresan no un mandato, sino la bendición de Dios." (fuente: enlace txt)"El Señor Dios nos bendijo y nos mandó: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra... Y como astutamente actúa el diablo, al infundir en las personas la idea de que la tierra sufre de sobrepoblación..." (fuente: enlace txt)