Divina Creación: Manifestación Suprema del Amor

A pesar de que el Altísimo posee una plenitud perfecta y no experimenta ninguna necesidad, Su deseo de crear puede interpretarse como la expresión de un amor ilimitado y la libertad de la voluntad. Dios no creó el mundo por necesidad ni por alguna deficiencia en Sí mismo, sino por el Espíritu de amor y bondad que emana de Su propia esencia. La creación no se percibe como un acto de compensación, sino como una manifestación libre de Su perfección, actuando con benevolencia y alegría al compartir el bien con las criaturas. Es decir, el deseo de crear no está condicionado por la necesidad de satisfacer alguna carencia, sino que es la expresión de la Esencia misma de Dios, quien, estando contento con Su perfección, decidió, mediante un acto de libre albedrío, crear una multitud de formas de existencia para manifestar la esencia de Su amor.

Divina Creación: Manifestación Suprema del Amor

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