Intervención Dinámica y Personalizada en el Autismo

El método más eficaz para trabajar con niños con autismo, según los datos presentados, puede considerarse el enfoque individual y dinámico, que implica una interacción activa con el niño en lugar de limitarse simplemente a adaptar elementos externos a sus hábitos.

Así, en una de las observaciones se señala que varios especialistas realizaban con los niños acciones como manipular pequeños objetos, mecerlos en el suelo y establecer contacto mediante la cercanía física. Es precisamente en este caso donde los resultados fueron asombrosos: los logros de un niño en particular (Andryusha) resultaron ser incomparables con los alcanzados por los niños que asistían al grupo durante varios años. Esto enfatiza la importancia del contacto vivo y personal y de involucrar activamente al niño en el proceso de trabajo (fuente: enlace txt).

Al mismo tiempo, otro enfoque basado en el uso de tarjetas especiales, aunque facilitaba la comunicación, llevaba al aislamiento del niño del pleno intercambio con su entorno. Los autores del texto destacan que este método a menudo se convierte en un callejón sin salida, ya que no fomenta el desarrollo de habilidades para una comunicación independiente y con sentido (fuente: enlace txt, página: 39).

Así, considerando las observaciones señaladas, se puede afirmar que el método más eficaz es aquel que propone una interacción viva y activa, adaptándose a las peculiaridades individuales del niño y permitiéndole adquirir importantes habilidades comunicativas, en contraposición al método en el que la comunicación se basa exclusivamente en tarjetas u otros medios auxiliares.

Citas de apoyo:
"En los niños autistas se observan acciones estereotipadas, y uno de los especialistas ingleses, durante un largo periodo de tiempo, movía de forma monótona pequeños objetos de un montón a otro junto con el niño. Otro, sentado en el suelo junto al pequeño, se mecía con él hacia adelante y hacia atrás. Una tercera (era una mujer) intentaba establecer contacto con el autista de cinco años, arrastrándose por la alfombra junto a él. Los resultados del trabajo eran evidentes: los niños que asistían al jardín durante dos o tres años, aunque hubieran progresado en su desarrollo, no lo hicieron de la misma manera que el niño Andryusha. Más concretamente, la comparación era imposible, pues sus logros eran incomparables. De igual forma, los métodos también difirieron." (fuente: enlace txt)

"Cuando se intenta adaptar la comunicación con un niño autista a su manera de ser y a sus hábitos, por ejemplo, se inventan tarjetas especiales. En ellas (citemos a Soshinsky) 'se representan acciones que el niño desearía realizar: comer, pasear y otras. Y en lugar de enseñar al niño autista a hacer algo difícil para él pero importante, es decir, a decir: 'Tengo hambre', se le propone mostrar en silencio una tarjeta con el dibujo de un cuenco y una cuchara. La comunicación se facilita, pero adquiere un carácter sin salida. La comunicación a través de tarjetas no integra al niño en el mundo humano, dejándolo aislado'. Los Soshinsky decidieron 'no interpretar los gestos si no iban acompañados de palabras o al menos de un intento de habla. Andryusha, por ejemplo, empujaba la lata de azúcar. Natasha (la abuela) 'no entendía' ese gesto. Esta 'falta de entendimiento' continuó durante media hora, una hora." (fuente: enlace txt, página: 39)

Intervención Dinámica y Personalizada en el Autismo

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