El enigma del éxito ocasional
Los éxitos esporádicos se interpretan como eventos aleatorios, ya que se caracterizan por la ausencia de causas evidentes y constantes. Es decir, cuando la suerte se manifiesta de forma aislada e impredecible, tendemos a percibirla como resultado de pura casualidad y no de un conjunto sistemático o determinado de factores.Por ejemplo, como se indica en la fuente enlace txt, "La singularidad, diversidad y ausencia de causa son las características de un evento aleatorio. Cuanto más se repite el mismo evento aleatorio, es decir, sin causa, más increíble nos parece que se repita de nuevo; al ver a alguien que acierta o gana continuamente, no podemos evitar pensar con cierto desdén: a lo mejor (la suerte siempre implica un grado conocido de probabilidad) fallará o perderá; si llueve durante semanas, cada día esperamos y confiamos más en que parará. Pero todas nuestras suposiciones cambian en cuanto descubrimos, o siquiera sospechamos, la causa del evento. Entonces, al juzgar, ya no nos centramos en la frecuencia del acontecimiento; toda nuestra atención se traslada de este a su causa." Esto significa que un éxito poco frecuente se percibe como espontáneo y no condicionado por factores estables, pues la falta de repetición y de una relación causa-efecto lo transforma en pura casualidad.De este modo, la ausencia de repetición sistemática y de una causa clara explica por qué los éxitos esporádicos se consideran eventos aleatorios en lugar de resultados derivados de la acción de causas estables.