Entre la Verdad y el Engaño: Reflexiones sobre la Voz Electrónica
El punto de vista eclesiástico respecto al fenómeno de la voz electrónica es muy categórico. Los representantes de la Iglesia y los creyentes, guiados por la enseñanza espiritual, llaman a tener mucha precaución respecto a tales manifestaciones, ya que pueden servir como un camino hacia una interpretación engañosa, incluso demoníaca, del mundo. Por ello, para evitar confusiones, se aconseja a los fieles no confiar en voces y manifestaciones que no se concilian con el Evangelio, sino, por el contrario, escuchar únicamente la verdadera voz de Cristo. Como se menciona en una de las fuentes:"Con respecto a las voces y manifestaciones se requiere aún mayor cautela: aquí se acerca el engaño demoníaco más insidioso. Muchos de los santos y sabios Padres fueron engañados por demonios, que astutamente ocultan y disfrazan su mentira y oscuridad con fantasmas de verdad y luz; de este modo, pueden ser engañados hoy en día... Es necesario, a lo largo de mucho tiempo y con experiencia, entrenar la mente y el corazón para distinguir el bien del mal, sin importar la apariencia bajo la cual se oculte el mal. Por ello, los santos Padres ordenaron que los novatos no se dejen llevar por ninguna voz o manifestación, sino que las rechacen y no las acepten, dejando el asunto al juicio y voluntad de Dios, reconociendo que la humildad es más necesaria que cualquier voz o manifestación. La voz de Cristo es el Evangelio; escuchemosla y obedezcámosla." (fuente: enlace txt)Así, para la Iglesia, el fenómeno de la voz electrónica no se considera una manifestación de una verdadera experiencia espiritual, sino más bien una distracción potencialmente peligrosa, capaz de desorientar a los creyentes si se les otorga la confianza debida. Esta explicación enfatiza la importancia de distinguir entre el verdadero mensaje divino y las engañosas manifestaciones vocales, que pueden interpretarse como una deformación o distorsión de la realidad bajo la influencia de fuerzas malignas.