Silencio y Conexión con la Fuente

La expresión «canal de comunicación con la FUENTE» debe entenderse como un flujo interno y espiritual a través del cual la persona puede percibir revelaciones superiores e información divina. Este canal no forma parte de la conciencia material o cotidiana, sino que representa un estado del alma abierto a comunicarse con aquello que trasciende la percepción ordinaria. Sin embargo, para que este canal transmita mensajes claros y veraces, es necesario purificarlo del ruido cotidiano, de inquietudes y pensamientos vanos, y de las pasiones que distorsionan la verdadera percepción.

Permanecer en el silencio ayuda a alcanzar un estado de calma interior, donde la mente se libera del exceso de pensamientos y emociones. Como se dice en una de las fuentes:

"El silencio es el estado de la mente que no es enfriada por los pensamientos, la quietud es la libertad de las pasiones y el regocijo del alma, la permanencia del corazón en Dios, inalterable y sin ser influenciado, la luminosa contemplación, la revelación de los misterios divinos, la palabra de sabiduría desde una mente pura, el abismo de los entendimientos divinos, el éxtasis mental, la conversación divina, el ojo incesante, la oración perspicaz, la tranquilidad que no se altera ni en grandes labores, y por fin, la unión y comunión con Dios." (fuente: enlace txt, página: 11203)

Esta cita demuestra claramente que el silencio permite a la mente liberarse de factores perturbadores, limpiando precisamente ese canal a través del cual se puede establecer una comunicación profunda y veraz con la FUENTE. Además, un sentido similar se evidencia en las indicaciones de precaución respecto al ruido exterior:

"El silencio y el ardor del sol al mediodía revelan la paciencia del navegante, y la ausencia de necesidades vitales manifiesta la paciencia del silencioso. ... Cierra la puerta de la celda para el cuerpo, la puerta de la boca para las conversaciones, y la puerta interior del alma para los espíritus engañosos." (fuente: enlace txt, página: 20)

Aquí se enfatiza que las conversaciones y palabras superfluas pueden penetrar en el alma y contaminar el canal destinado a la comunicación con la fuente suprema. Así, la permanencia en el silencio se convierte en una condición necesaria para purificar el estado interior: permite desconectarse del bullicio cotidiano y enfocarse en el contenido espiritual, asegurando la pureza de la percepción y la posibilidad de establecer un contacto genuino con la FUENTE.

Citas de soporte:
"El silencio es el estado de la mente que no es enfriada por los pensamientos, la quietud es la libertad de las pasiones y el regocijo del alma, la permanencia del corazón en Dios, inalterable y sin ser influenciado, la luminosa contemplación, la revelación de los misterios divinos, la palabra de sabiduría desde una mente pura, el abismo de los entendimientos divinos, el éxtasis mental, la conversación divina, el ojo incesante, la oración perspicaz, la tranquilidad que no se altera ni en grandes labores, y por fin, la unión y comunión con Dios." (fuente: enlace txt, página: 11203)

"El silencio y el ardor del sol al mediodía revelan la paciencia del navegante, y la ausencia de necesidades vitales manifiesta la paciencia del silencioso. Pero teme el ruido de los dioses, pues el llanto carece de temor y no se asombra. Aquellos a quienes la mente ha aprendido a orar verdaderamente conversan con el Señor cara a cara, como si hablasen al oído de un rey. Cierra la puerta de la celda para el cuerpo, la puerta de la boca para las conversaciones, y la puerta interior del alma para los espíritus engañosos." (fuente: enlace txt, página: 20)

Silencio y Conexión con la Fuente

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