El propósito divino del tentador
Según las fuentes presentadas, se puede suponer que el rol de la serpiente como tentadora estaba previsto en un plan más amplio de Dios, en el que su acción cumplía una doble función: primero, facilitaba que, a través de la desobediencia, las personas descubrieran la verdadera naturaleza del bien y del mal; y, en segundo lugar, proporcionaba la base para el establecimiento de los principios de retribución y misericordia. Es decir, en lugar de destruir o expulsar de manera definitiva a la entidad responsable del engaño, Dios optó por aplicar una medida de castigo que tenía simultáneamente un carácter correctivo y ejemplar.Como se menciona en una de las fuentes, la serpiente no fue interrogada, ya que Dios ya conocía su culpabilidad, y esa base para el castigo se sustentaba no tanto en el deseo de expulsarla como en la proclamación de una maldición: «Porque Dios aborreció a aquel que engañó al hombre, y al engañado poco a poco tuvo compasión. Por eso, Él lo expulsó del Edén y lo apartó del árbol de la vida…» ( enlace txt). Aquí se evidencia que el castigo a la serpiente tenía el carácter de una maldición, destinada a disminuir su influencia mediante la reducción de su estatus, y no la destrucción total o la expulsión inmediata según el plan inicial.Otra fuente subraya que las acciones de la serpiente tuvieron importancia para desencadenar un proceso completo: «Y la serpiente presagó el idolatría, el politeísmo y un pensamiento plagado de engaño; siendo el culpable de esto no solamente…» ( enlace txt). De este modo, la acción de la serpiente no se consideraba un incidente aislado, sino un presagio de un desarrollo del espíritu de la época, en el que la prueba del hombre a través de la desobediencia se convertía en un elemento necesario del plan divino.Además, la situación de la serpiente, evidenciada en la maldición (como se observa en la fuente «Maldito seas entre todos los animales…», enlace txt), indica que el castigo tenía un carácter simbólico: señalaba su estatus degradado y la enemistad constante con la humanidad, lo cual, a su vez, funcionaba como un recordatorio permanente de las consecuencias del engaño. Quizás, precisamente esta función —la preservación en el orden cósmico de un elemento que simbolizaba el mal— fue la razón por la que Dios no la destruyó por completo, sino que la dejó en el mundo como parte del eterno enfrentamiento entre el bien y el mal.Así pues, se puede afirmar que Dios no expulsó completamente a la serpiente tentadora, ya que su acción desempeñó un papel determinante en la revelación de la naturaleza de la elección humana y sirvió como punto de inflexión en el establecimiento de los principios de la justicia divina y la misericordia. Al modificar su destino mediante una maldición, Dios eliminó su influencia en un aspecto determinado (por ejemplo, al apartarla del árbol de la vida), pero dejó su presencia como un elemento a través del cual las personas podrían aprender a discernir entre la verdad y el error.Supporting citation(s):«Porque Dios aborreció a aquel que engañó al hombre, y al engañado poco a poco tuvo compasión. Por eso, Él lo expulsó del Edén y lo apartó del árbol de la vida, sin rivalar con él en el árbol de la vida…» (fuente: enlace txt)«Y la serpiente presagó el idolatría, el politeísmo y un pensamiento plagado de engaño; siendo el culpable de esto no solamente… Por ello, aquellos que desobedecieron fueron expulsados del Edén, siendo justamente castigados por Dios, no por odio, sino por piedad hacia los hombres.» (fuente: enlace txt)«Maldito seas entre todos los animales; porque introdujiste el engaño a aquellos que dirigen sobre todos los animales… Y pondré enemistad entre tú y la mujer…» (fuente: enlace txt)