El rigor y la compasión en la práctica del ayuno
Con una comprensión estricta de las reglas del ayuno, se considera una infracción cuando una persona, consciente y voluntariamente, se niega a cumplir con las restricciones establecidas, recurriendo a opciones alimenticias elaboradas o “lujosas”, lo cual contradice el espíritu y los objetivos de la práctica del ayuno. Por ejemplo, el autor del archivo enlace txt señala:"Y a los que osan y voluntariamente infringir la regla del ayuno se les llama ‘como enemigos de la cruz de Cristo: su dios es el vientre, y su gloria está en la vergüenza’" (source: enlace txt).Esto indica que la infracción se considera sustancial cuando, en lugar de moderarse, se manifiesta una búsqueda de nuevos placeres y un desprecio por las normas tradicionales.En cuanto a las condiciones de observancia, según las directrices canónicas, la severidad del ayuno se aplica en su totalidad a aquellos que, físicamente, son capaces de cumplir con los límites establecidos. Como se enfatiza en las instrucciones, a las personas sanas se les prescribe observar el ayuno de forma estricta, mientras que para los niños, enfermos y ancianos se establecen flexibilizaciones. Así, en el documento enlace txt se afirma:"Las normas de la abstinencia, desde tiempos antiguos, tienen su fuerza obligatoria principalmente en los miembros sanos de la Iglesia. Los niños, enfermos y ancianos que no pueden cumplir con un ayuno perfecto según el Rito, no se privan de la misericordia maternal de la santa Iglesia" (source: enlace txt).De este modo, las condiciones para la práctica del ayuno se determinan no solo por las normas canónicas, sino también por el estado de salud del que ayuna. En consecuencia, la infracción puede interpretarse de diversas maneras: la desviación consciente de las estrictas reglas se considera una violación, mientras que las flexibilizaciones temporales por razones justificadas (por ejemplo, debilidad o enfermedad) son permitidas y no conllevan condena.