El Ayuno del Ramadán: Un Camino de Devoción
El ayuno en el mes de Ramadán ocupa un lugar central en la vida de los musulmanes, ya que se considera uno de los pilares fundamentales del Islam, precisamente el cuarto pilar. Según la fuente citada, originalmente la práctica del ayuno era similar a la tradición de los ayunos cristianos (ayuno durante 40 días y luego un mes con restricciones en la alimentación), pero el profeta Mahoma, al recibir la revelación, estableció la regla de que el ayuno se debe observar únicamente durante el día. Este cambio no solo facilitó la práctica para los creyentes, sino que también dotó al ayuno de un significado espiritual especial, que consiste en abstenerse de comer, beber, mantener relaciones carnales y realizar una serie de otras acciones hasta el momento en que llega la hora del re-alimentación. Tras la finalización del período de ayuno, se celebra una comida festiva en la que se permite consumir alimentos sin restricciones («El cuarto pilar es observar el ayuno del mes de Ramadán...» (fuente: enlace txt)).Además, el ayuno en el Islam se considera no tanto como una forma de luchar contra las pasiones personales o controlar el apetito, sino más bien como un acto de sumisión a Alá. Mientras que en algunas otras tradiciones religiosas el ayuno se utiliza para combatir la glotonería, la ira y otras pasiones, en el Islam esta interpretación no está presente. El objetivo principal del ayuno es que, mediante la abstención y el estricto cumplimiento de las reglas establecidas, el creyente exprese su devoción y servicio a Alá. De este modo, el ayuno se convierte en una forma de purificación espiritual y en un medio para fortalecer la fe, junto con otros elementos de la práctica islámica («En general, el ayuno se utiliza más bien como un medio para la sumisión a Alá, similar a la oración...» (fuente: enlace txt)).