Servicio Divino: Camino a la Vida Eterna

El servicio al Señor garantiza la vida eterna porque no es solo la realización externa de deberes, sino una dedicación profunda y sincera que transforma toda la vida del creyente. Según las fuentes presentadas, la vida eterna comienza aquí y ahora, cuando la persona, viviendo conforme a los mandamientos de Cristo, entra en constante comunicación con Dios, lo que se expresa a través de la fe, el amor, la devoción y el cumplimiento de Sus mandamientos.

Así, según una de las fuentes, servir al Señor es nuestro deber ante el Creador y Redentor, y a través de este servicio los creyentes reciben "una riqueza inconmensurable", que se manifiesta como vida eterna:
"Así, cristiano, el servicio a Jesús es nuestro deber, ya que Él es nuestro Dios, Creador, Señor, Redentor y Providente. Nuestro servicio es glorioso, pues Él es Rey de reyes y Señor de señores. Es dulce, porque Su yugo es bueno y Su carga es ligera. Es deseable, pues posee una gran e inconmensurable recompensa. Trabajemos, pues, con el corazón sincero, para que también nosotros recibamos de Él la paga, al igual que aquellos que trabajan en Su viñedo (Mt. 20:1). El servicio cristiano, que los cristianos ofrecen a su Señor y Rey, Jesucristo, consiste en: 1) Una fe verdadera, viva y de todo corazón en Cristo. "Esta es la obra de Dios: que creáis en Aquel a quien Él ha enviado", dice Cristo (Jn. 6:29)." (fuente: enlace txt)

Otra fuente subraya que la vida en Cristo, reflejada a través del servicio a Dios, hace a la persona agradable ante Él:
"Con la vida en Cristo, una vida conforme al Evangelio de Cristo, complacemos a Dios vivo. Solo así la persona se vuelve agradable a Dios. Con tal vida, el ser humano no se complace a sí mismo, sino únicamente en Dios; no vive para sí, sino solo para Dios. Así, viviendo para la vida eterna, complacemos a Dios en la vida. Y lo demostráis, cristianos de Tesalónica, pues ya vivís de esta manera. El Señor, Dios-hombre, al hacerse hombre, no exige de nosotros, los hombres, nada contra la naturaleza, sino solo aquello que el ser humano es capaz de realizar dentro de los límites de su propia esencia. Y nosotros, al cumplir los mandamientos del Dios-hombre Cristo, al mismo tiempo nos llenamos de fuerzas divinas que irradian la vida eterna en todo nuestro ser. La vida eterna es perfecta, pero al mismo tiempo es divinamente infinita, por lo que debemos avanzar continuamente en ella. Y cuanto más la adquirimos, más ansiamos y sedientos quedamos de ella. Y en este dulce ansia y maravillosa sed reside nuestra inconmensurable riqueza." (fuente: enlace txt)

Así pues, para el creyente, el servicio al Señor significa no solo cumplir con obligaciones religiosas, sino transformar la vida en un constante diálogo con lo Divino, en el proceso del cual la persona se renueva espiritualmente, convirtiéndose en un ejemplo de amor y devoción. Esta transformación interna y crecimiento en la fe hacen que la vida del creyente se llene, incluso hoy, de la presencia de la luz y la gracia de Dios, abriéndole las puertas hacia la vida eterna.

Servicio Divino: Camino a la Vida Eterna

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