El puente entre lo visible y lo sagrado

La atribución espiritual juega un papel importante en la práctica religiosa y en la autoexpresión de los creyentes, ya que se convierte no solo en un elemento visual del culto, sino también en un medio para experimentar y transmitir el contenido sagrado del mito y las verdades dogmáticas. Por ejemplo, en el ritual litúrgico no se utilizan simplemente imágenes estilizadas, sino que a través de acciones simbólicas, tales como la liturgia, los sacrificios y los sacramentos, se encarna un símbolo religioso vivo que ayuda a los creyentes a interiorizar el contenido del dogma (fuente: enlace txt).

La imagen (o icono) ocupa un lugar especial, pues según ciertos puntos de vista no sirve únicamente como una representación, sino que es una “ventana” hacia lo trascendente. De este modo, el icono excluye lo empírico y lo sensual, elevando la mirada hacia lo puramente espiritual. Esto permite a los creyentes percibir el culto no solo como un conjunto de acciones rituales, sino como un proceso de experimentar la revelación sagrada (fuente: enlace txt).

Además, la atribución espiritual, particularmente la técnica de creación de iconos, posee su propia especificidad. Por ejemplo, se puede reconocer a un verdadero iconógrafo por el fondo luminoso de sus obras, donde la luz actúa como una representación del Espíritu Santo. Este simbolismo, empleado por los artistas occidentales, refuerza la sensación de la presencia divina y ayuda a los creyentes a conectarse con lo divino a través de imágenes visuales (fuente: enlace txt).

De este modo, la atribución espiritual en la práctica religiosa no solo adorna el espacio del culto, sino que también cumple la función de mediador entre los mundos material y espiritual. Permite a los creyentes expresar su fe, mediante la cual el contenido espiritual se transmite a través de acciones simbólicas y teúrgicas dentro de la iglesia.

Citas de apoyo:
"En el ritual litúrgico, que surge de manera natural en cada religión, se experimenta de forma simbólica el contenido del mito, y el dogma se convierte no en una fórmula, sino en un símbolo religioso vivo. Por supuesto, el lugar más central en el culto lo ocupan los sacramentos. Junto con la liturgia y la iconografía, se deben incluir acciones simbólicas que poseen un significado teúrgico: el orden del culto, los sacrificios, los sacramentos." (fuente: enlace txt)

"La iglesia rechaza cualquier imaginación relacionada con visiones, al no confiar en los sentidos, y se rodea de iconos, ya que es el icono el que excluye de manera fundamental todo lo empírico y lo sensual, elevando la mirada hacia lo puramente espiritual. Si el culto bizantino representa un icono de todos los eventos bíblicos, es para que en ellos se pueda ver la imagen de la liturgia celestial. Su fuerza es máxima porque es una ventana a lo trascendental sin una representación sensorial. Según el padre Juan Damasceno, el icono no es una imagen, sino el Apocalipsis: la revelación de lo secreto." (fuente: enlace txt)

"La práctica espiritual se relaciona con la comunión divina, el ascetismo y la organización de las energías humanas. La técnica de los iconos es distinta. Se puede reconocer a un verdadero iconógrafo principalmente por el fondo luminoso de sus iconos. Desde el punto de vista de la simbolización natural, la luz es una representación del Espíritu Santo. Los artistas occidentales utilizaron hábilmente este motivo, representando la luz descendiendo desde arriba sobre los rostros de los santos." (fuente: enlace txt)

El puente entre lo visible y lo sagrado

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