El Conocimiento Divino Innato


De acuerdo con la perspectiva protestante, antes de que el profeta Moisés comenzara a escribir las Sagradas Escrituras, el conocimiento de Dios se realizaba a través de una comunión directa con Él y mediante un vínculo interno instaurado por el Creador. En otras palabras, las personas se encontraban inicialmente en un estado en el que el mismo Dios era su primer Mentor y Maestro, revelándoles Su voluntad mediante revelaciones directas.

Así, por ejemplo, en una de las fuentes se dice:
"Al crear al hombre, el Creador no abandonó a los primeros seres humanos a Su arbitrio. La gracia de Dios habitaba constantemente en nuestros antepasados, sirviendo para ellos, según expresan los Santos Padres, como una especie de vestidura celestial. Contaban con un perfecto sentido de la cercanía a Dios. El mismo Dios era su primer Mentor y Maestro, honrándolos con Sus revelaciones directas. Al manifestarse ante ellos, conversaba y les revelaba Su voluntad. El Libro del Génesis, en los capítulos 2 y 3, nos presenta la vida de los primeros hombres. Dios colocó a Adán y Eva en el paraíso, o en el jardín edénico — "paraíso del deleite", donde hizo crecer todo árbol agradable a la vista y bueno para el alimento, ordenándoles cultivarlo y preservarlo." (fuente: enlace txt)

Además, se enfatiza que el hombre fue dotado originalmente no solo de existencia física, sino también de una naturaleza espiritual en la que Dios imprimió Su imagen:
"El impulso instintivo del pensamiento humano hacia el Ser Supremo y el mundo espiritual se observa entre personas de todas las razas, culturas y niveles de desarrollo. Es evidente que en la propia naturaleza humana reside algo que, como un imán, lo atrae hacia lo alto, hacia la esfera de lo invisible y perfecto. La Sagrada Escritura denomina a esto 'la imagen y semejanza de Dios' en el hombre, que el Creador imprimió en la base de nuestra esencia espiritual (Génesis 1:27). Solo la existencia de este vínculo familiar entre el alma y su Creador puede explicar por qué, aun sin educación religiosa, bajo las condiciones más adversas, las personas gradualmente adquieren nociones bastante precisas acerca de Dios." (fuente: enlace txt)

De este modo, la perspectiva protestante sostiene que las personas, antes de la aparición de las Sagradas Escrituras, poseían la capacidad innata de conocer a Dios. Esta capacidad fue organizada por el propio Creador: a través de revelaciones directas, de la comunicación personal y de la imagen de Dios inscrita en el hombre, que le permite aspirar instintivamente hacia el Ser Supremo. El profeta Moisés y las Sagradas Escrituras se constituyeron como la evolución de esta manera de entender lo divino, consolidando y transmitiendo la revelación ya existente en forma de texto escrito.

El Conocimiento Divino Innato

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