La Luz Triunfante y la Persistencia de la Oscuridad

El triunfo de Dios sobre Satán y los demonios se explica como un evento cósmico y victorioso, en el transcurso del cual las fuerzas de la Luz lograron una victoria decisiva sobre las fuerzas de la oscuridad. Así, según una fuente, se describe una guerra celestial en la que el arcángel Miguel, junto con sus ángeles, “redujo al dragón” – una serpiente ancestral llamada «diablo» y «satán» – que, al no poder resistir, fue derrotada y arrojada a la tierra (fuente: enlace txt). Otro texto indica que la venida de Cristo significó el anuncio de una guerra contra Satán y su reino, ya que el Salvador vino “para privar de la muerte al que tenía el poder sobre ella, es decir, al diablo” (fuente: enlace txt). Estas descripciones subrayan que, gracias a la intervención divina, la victoria sobre las fuerzas demoníacas se hizo evidente, y el poder de Cristo al vencer el mal confirmó la autoridad de Dios en el mundo.

No obstante, a pesar de esta victoria, la oscuridad sigue gestándose en las almas de las personas malvadas. Esto se explica porque la verdadera luz, traída por Cristo, se encontró con el hecho de que aquellos inclinados a las malas acciones y al pecado prefieren permanecer en la oscuridad, para que sus fechorías no sean expuestas. Una de las fuentes señala: “porque todo el que hace lo malo, odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean expuestas, pues son malas” (fuente: enlace txt). De esta manera, la victoria en los cielos y en Cristo no elimina la lucha interna del hombre con su inclinación hacia el mal. La luz estableció estándares morales y espirituales, pero la naturaleza humana, dotada del libre albedrío, a veces opta por el camino de la oscuridad, lo que conduce a que la penumbra siga gestándose en los corazones de aquellos que no pueden superar sus debilidades y su esencia pecaminosa.

Citas de apoyo:
“En el cielo tuvo lugar una guerra: el arcángel Miguel y sus ángeles redujeron al dragón, y éste con sus ángeles se resistió con ferocidad. Pero el dragón y sus ángeles no pudieron mantenerse y no quedó lugar para ellos en el cielo. Fue derrotado el gran dragón, la serpiente antigua, llamada ‘diablo’ y ‘satán’, que engañaba a todo el universo. Fue derrotado y arrojado a la tierra junto con sus ángeles. Entonces oí una voz sonora del cielo. Proclamó: ‘Aquí se ha logrado con nuestro Dios la victoria, se ha manifestado el poder de su reino, y se ha afirmado la autoridad de su Ungido, porque el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche ante nuestro Dios, ha sido arrojado’.” (fuente: enlace txt)

“La venida de Cristo como anuncio de guerra contra Satán y su reino. La venida de Cristo abre una era en la que las profecías y expectativas comienzan a cumplirse. El Dios-hombre llega a nuestro mundo, nace de una mujer terrenal común y se enfrenta a Satán: ‘Si por el Espíritu de Dios expulso a los demonios, ciertamente ha llegado a ustedes el Reino de Dios’. La tarea principal de la venida de Cristo es derrotar a Satán, quien prácticamente tenía control sobre el hombre. El Salvador viene, como dice el apóstol Pablo, ‘para privar de la muerte al que tenía el poder sobre ella, es decir, al diablo’.” (fuente: enlace txt)

“Cuando con el Señor Jesucristo la verdadera luz descendió a nuestra noche terrenal, en la noche del mal y de la muerte, entonces en nuestro mundo humano amaneció el día de la verdad divina, de la justicia y de la vida. Pero al mismo tiempo, debido a la inclinación hacia el pecado y al deseo desordenado, a la gente siempre le resulta más atractiva la oscuridad que la luz, ya que sus obras son malas y prefieren ocultarse en la penumbra para que no sean reveladas. El juicio es que la luz llegó al mundo; pero las personas prefirieron la oscuridad, pues sus obras eran malvadas; porque todo el que hace lo malo, odia la luz y no viene a ella, para que sus obras no sean expuestas, pues son malas, mientras que el que actúa justamente acude a la luz, para que sus obras sean manifestadas, pues han sido hechas en Dios.” (fuente: enlace txt)

La Luz Triunfante y la Persistencia de la Oscuridad