El Filtro Colectivo en la Configuración del Culto Religioso
Las obsesiones religiosas colectivas configuran la elección de la deidad y la formación del culto, ya que ejercen una presión significativa a partir de las representaciones y normas compartidas por el grupo. Esta presión se manifiesta tanto en el afán de unir diversos elementos religiosos bajo un nombre común, como en la exigencia de excluir interpretaciones alternativas. Por ejemplo, como se señala en una de las fuentes, la percepción colectiva de Dios puede conducir al sincretismo:"El Dios del kitsch religioso moderno se llama 'El Único', porque incorpora a todos los dioses. Si el Dios de la Biblia se percibiera como uno entre muchos otros dioses, como una de las muchas emanaciones del Único, junto a Él sería natural venerar a otras deidades. ... Pero cuando llegó la Luz, cuando se abrió la posibilidad de una comunicación directa con Dios, ya no se podía permanecer en un mundo de ambigüedades paganas. Apartarse de Cristo, que vino a los hombres, y recurrir a los antiguos encantamientos paganos, significa oponerse a Cristo, renunciar a Él." (fuente: enlace txt)De ello se deduce que, en la conciencia colectiva, son precisamente los marcos aceptados y las doctrinas los que juegan un papel decisivo en la determinación de qué deidad se considera verdadera y digna de adoración. La opinión pública, las tradiciones e incluso la reacción frente a prácticas religiosas previas pueden llevar a que la elección de la deidad se configure de forma exclusiva o, por el contrario, inclusiva, cuando dentro de un canon común se permite la polifonía de imágenes y símbolos. Así, las obsesiones religiosas colectivas actúan como un filtro a través del cual las creencias individuales se transforman en un comportamiento culto organizado y unificado.