Divinidad en la Vida Cotidiana
La idea de que Dios se manifiesta en otras personas puede ser incomprensible para algunos, ya que exige replantear la visión habitual del talento y la dignidad. Muchos tienden a percibir sus éxitos y talentos como resultado exclusivo de sus propios esfuerzos, lo que conduce a la vanidad y a la autoidentificación comparativa entre las personas. Por ejemplo, como se dice en una de las fuentes, «El don es de Dios, Él es la fuente de la vida y de nuestros talentos. [...] Si una persona se compara con los santos, con Jesucristo, de inmediato se percibirá de manera más profunda, auténtica, y no se ensalzará a sí misma. La persona creyente no dice “mío”, sino “don de Dios”» (fuente: enlace txt). Es decir, si una persona percibe su talento como algo puramente suyo, puede perder la sutil línea en la que se manifiesta lo divino en cada uno, centrando su atención únicamente en sí misma.Además, la percepción a menudo está influenciada por las características físicas a través de las cuales el individuo experimenta el mundo. Como se señala en otra cita, «La percepción del mundo humano depende en gran medida de cómo se han conformado los órganos corporales, de cómo se organizan el ojo, el oído, la piel, y los receptores del gusto y del olfato. [...] La persona percibe el mundo de forma estructurada, es decir, las influencias del entorno se canalizan en lugares específicos de la organización corporal» (fuente: enlace txt). Esto significa que nuestras características fisiológicas determinan la manera en que recibimos y procesamos la información y, en consecuencia, cómo podemos sentir o reconocer la presencia del principio divino en las personas. Lo que una persona puede interpretar como la manifestación de algo superior en los demás, otra puede simplemente no percibirlo debido a las diferencias en sus sensaciones y en la estructura de su pensamiento.De este modo, la combinación de creencias sociales, áreas del autoconocimiento personal y mecanismos físicos de percepción del mundo es la razón por la cual la idea de que Dios se manifiesta en cada persona puede ser incomprendida o interpretada de otra manera. Esto tiene tanto un carácter interno como objetivo: las convicciones internas influyen en lo que se observa en el entorno, mientras que las características físicas establecen los límites de la percepción.