La Imaginación y la Racionalidad en la Concepción de lo Divino

Nuestras concepciones sobre Dios o dioses se conforman realmente de múltiples elementos, donde la imaginación personal y la experiencia subjetiva juegan un papel notable junto a otras fuentes, como el canon poético, las disposiciones legislativas y la creación artística. En una fuente se enfatiza que las concepciones de lo divino tienen varios niveles de origen. Por un lado, pueden originarse en poetas y legisladores, es decir, representar una especie de acuerdo cultural y social, y por otro, en la percepción original interna, “dotada por la naturaleza”, de las deidades. Así, una cierta dosis de subjetividad en la etapa inicial es inevitable, ya que la visión personal y la energía creativa (proveniente, por ejemplo, del arte plástico o pictórico) constituyen la base para la formación de imágenes de dioses. Esto se confirma, en particular, con el siguiente fragmento:

"Un grupo de tales concepciones tiene un carácter voluntario y persuasivo y proviene de los poetas; otro grupo, una comprensión forzada y obligatoria, que surge de las disposiciones de los legisladores. Por supuesto, estas representaciones externas de los dioses no podrían haberse arraigado y habrían permanecido ineficaces si no hubieran encontrado acuerdo y aprobación en la concepción original inicial, dotada por la naturaleza de los dioses... Fidias, Alcámenes, Policleto, Aglaofonte, Polignoto, Zéuxis y, anteriormente, Dédalo no se limitaron a aplicar su habilidad y arte a asuntos comunes, sino que crearon diversas imágenes de los dioses por encargo, tanto de particulares como de Estados." (fuente: enlace txt, página: 225-228)

Sin embargo, existe también el aspecto en el que la imaginación personal es capaz de crear visiones imaginarias, que pueden no corresponder a la realidad objetiva. Por ejemplo, en una observación crítica sobre la teurgia se señala que los momentos de fusión con lo divino pueden resultar ser el producto de una fantasía inconsciente, no respaldada por una esencia verdadera:

"Sin embargo, Porfirio aún tiene una duda de que, mediante la teurgia, alcanzará la felicidad suprema. La primera duda que expresa Porfirio es acerca de aquello que constituye, a la vez, la base y el objetivo de la teurgia. No está convencido de que las visiones divinas del teurgo, es decir, los momentos de su fusión con la divinidad, posean una naturaleza real y verdaderamente divina. Después de todo, esto podría ser fruto de nuestra propia fantasía, espejismos que dibuja nuestra imaginación descontrolada." (fuente: enlace txt, página: 1630-1631)

Para disipar las dudas, se indica que el verdadero encuentro con lo divino es posible únicamente a través de la parte inteligible (racional) del alma, y no mediante una percepción sensorial e imaginaria. Esto significa que, aunque las interpretaciones personales y las fantasías puedan dar origen a las imágenes iniciales de los dioses, para alcanzar un conocimiento objetivo de lo divino es necesario apoyarse en una percepción racional y consciente, en la que la imaginación deje de ser simplemente una proyección subjetiva.

Adicionalmente, cabe señalar que el rol de la imaginación abarca todo tipo de creatividad — desde las hipótesis científicas hasta las concepciones éticas y religiosas. En este contexto, la creación de mitos no solo es fuente de fantasías, sino que también actúa como una herramienta para transformar la vida, creando nuevas imágenes y valores (cuya verdad se determina por su poder transformador):

"La imaginación reina sobre todos los tipos de creatividad: existe la imaginación científica, la inventiva técnica, la imaginación sociopolítica, ética, estética y religiosa. No hay creatividad sin adivinación, sin imaginación, sin esa especie de interpretación que ésta propicia: una hipótesis científica es tan 'adivinatoria' en este sentido como los adivinos y el mito. El criterio de veracidad del mito radica en su poder sublimador, en que transforma y salva la vida. En este sentido, toda creación es, en esencia, la creación de mitos." (fuente: enlace txt)

Así, se puede decir que la formación de nuestras concepciones de lo divino es un proceso en el que la imaginación personal y las interpretaciones individuales desempeñan un papel notable. Sin embargo, para que estas representaciones tengan una base objetiva, deben integrarse dentro del marco de una comprensión racional, en la que las fantasías subjetivas sean sometidas a una evaluación crítica y entrelazadas con las tradiciones culturales e intelectuales generalmente aceptadas.

Supporting citation(s):
"Un grupo de tales concepciones tiene un carácter voluntario y persuasivo... Fidias, Alcámenes, Policleto, Aglaofonte, Polignoto, Zéuxis y, anteriormente, Dédalo no se limitaron..." (fuente: enlace txt, página: 225-228)

"Sin embargo, Porfirio aún tiene una duda de que, mediante la teurgia, alcanzará la felicidad suprema... Esto podría ser fruto de nuestra propia fantasía, espejismos que dibuja nuestra imaginación descontrolada." (fuente: enlace txt, página: 1630-1631)

"La imaginación reina sobre todos los tipos de creatividad: existe la imaginación científica... El criterio de veracidad del mito radica en su poder sublimador..." (fuente: enlace txt)

La Imaginación y la Racionalidad en la Concepción de lo Divino

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