Entre lo Infinito y lo Comprensible: El Peligro de Reducir lo Divino
Comparar a Dios con conceptos inalcanzables, increíbles o sobrenaturales puede conllevar una serie de riesgos y consecuencias serias para la cosmovisión de la persona. En primer lugar, intentar crear una imagen de Dios que se pueda "ver" u "ocupar el tacto" reduce a la esencia Infinita y Viva a algo limitado, otorgándole una dimensión humana. Esto se expresa en lo siguiente:«Pues en cuanto creamos una imagen de Dios y decimos: "Mirad, aquí está Dios", de inmediato sustituimos a nuestro Dinámico, Vivo e insondablemente profundo Dios por algo limitado, le damos una dimensión humana, puesto que todo conocimiento revelado debe estar medido por el ser humano; en la revelación no hay nada desmedido, pues de lo contrario, si fuera infinitamente grande o infinitamente pequeño, se escaparía de nuestro entendimiento. Todo lo que se conocía de Dios ayer no se corresponde con el conocimiento de hoy o el de mañana. Quiero decir que no puedo adorar a Dios dentro de los límites del conocimiento que actualmente tengo, ya que éste es la frontera. Dios, ante el cual me postro en oración, es un Dios cuyo conocimiento me ha conducido al punto en el que puedo encontrarme con Él fuera de imágenes y conceptos mentales humanos. Me presento ante un Dios Desconocido, cuyo misterio se revela eternamente ante nosotros y que, sin embargo, permanece infinitamente inexplorado. Para ayudar a las personas a ver a Dios, es inútil inventar nuevas imágenes de Él.» (fuente: enlace txt, página: 256-257)Este enfoque limita nuestra comprensión de Dios, convirtiéndolo en algo ya conocido y, por lo tanto, incapaz de despertar un auténtico anhelo por un contacto transformador con lo inexplorado. Corremos el riesgo de perder la capacidad de percibir a Dios como fuente de descubrimientos infinitos, lo cual debilita la búsqueda espiritual y oculta la profundidad de la verdad, que no puede ser alcanzada a través de conceptos fijos y condicionados.En segundo lugar, el uso de comparaciones con fenómenos que por naturaleza ya son limitados o incluso maravillosos puede generar una contradicción interna en los dogmas religiosos. Esto se expresa en el siguiente pasaje:«En el contenido del esclarecimiento del Espíritu, las revelaciones religiosas son decididamente incompatible con los marcos lógicos; para la mente son antinómicas, internamente contradictorias. Y en este hecho de contradicciones, que impregna toda la esfera de la dogmática religiosa, se revela no la dogmática en sí, sino nuestra debilidad, nuestro pecado. Y solo en tanto que los dogmas son contradictorios, es posible (de hecho, posible) creer en ellos —si fueran comprensibles, "no habría nada en lo que creer, ni para purificarse o realizar un acto heroico"…» (fuente: enlace txt, página: 42)Esta idea subraya que, si nuestra comprensión de Dios se vuelve demasiado clara y predecible, desaparece la posibilidad de la fe, de la lucha y del heroísmo espiritual interior, que surge precisamente en aquellos espacios donde existe lo "incomprensible" y donde nuestras fuerzas deben sobrepasar limitaciones personales.Finalmente, esta tendencia puede abrir la puerta a la distorsión de la experiencia religiosa hacia el aspecto demoníaco del ser, cuando la verdadera acción divina es reemplazada por manifestaciones falsas, e incluso demoníacas. Como se indica en uno de los pasajes:«La teocracia aquí se transforma en satanocracia. … Pero en ellos precisamente no existe la gracia sacramental de Dios. … En lugar de Cristo, en el mundo se afirma el anticristo. En lugar de Dios, se exalta al diablo.» (fuente: enlace 6341.txt, página: 171)Aquí se expone claramente que asemejar a Dios a cualquier imagen sobrenatural puede conducir a un engaño espiritual, a la deformación de la verdadera naturaleza de lo divino y, en última instancia, a la aparición de ídolos que representan de forma distorsionada la realidad, pudiendo ser utilizados para la manipulación o el engaño.Así, comparar a Dios con algo sobrenatural e inalcanzable implica el riesgo de reducir lo infinito y en constante revelación de lo Divino a categorías finitas y humanas. Esto no solo priva al creyente de la posibilidad de experimentar un encuentro con lo Desconocido, sino que también allana el camino hacia una estasis dogmática e incluso hacia una interpretación demoníaca de la experiencia religiosa.Citas de apoyo:"Pues en cuanto creamos una imagen de Dios y decimos: 'Mirad, aquí está Dios', de inmediato sustituimos a nuestro Dinámico, Vivo e insondablemente profundo Dios por algo limitado, le damos una dimensión humana, puesto que todo conocimiento revelado debe estar medido por el ser humano; ... Para ayudar a las personas a ver a Dios, es inútil inventar nuevas imágenes de Él." (fuente: enlace txt, página: 256-257)"En el contenido del esclarecimiento del Espíritu, las revelaciones religiosas son decididamente incompatibles con los marcos lógicos; para la mente son antinómicas, internamente contradictorias. Y en este hecho de contradicciones, que impregna toda la esfera de la dogmática religiosa, se revela no la dogmática en sí, sino nuestra debilidad, nuestro pecado..." (fuente: enlace txt, página: 42)"La teocracia aquí se transforma en satanocracia. … Pero en ellos precisamente no existe la gracia sacramental de Dios. … En lugar de Cristo, en el mundo se afirma el anticristo. En lugar de Dios, se exalta al diablo." (fuente: enlace 6341.txt, página: 171)