La Existencia Divina: Reflexiones sobre la Autoidentificación con lo S

Algunas personas ven en sí mismas algo más que una simple individualidad; experimentan su unión con lo Divino, creyendo que en su esencia reside un principio sagrado. Esta postura se deriva de la idea de que el “yo” humano es, en esencia, una personalidad espiritual o incluso la imagen de lo Divino. Por ejemplo, B.P. Vysheslavtsev escribe:

“Según B.P. Vysheslavtsev, el ‘yo’ es probablemente lo mismo que llamamos personalidad espiritual o imagen de Dios, lo cual difiere considerablemente de la tradición ortodoxa. En la antropología ortodoxa el término ‘yo’ se entiende de manera diametralmente opuesta: no como algo supremo, sino como un escalón caído. El ‘yo’ es el aislamiento de Dios, mientras que Vysheslavtsev concebía el ‘yo’ como el ‘yo’ divino. Como él escribe: ‘El yo o el “yo” divino. Son importantes la tercera, cuarta y quinta escalas. Estas son, en esencia, características psicológicas, las cuales no se encuentran en los antiguos autores ortodoxos, y se denominan – las fuerzas del alma.’” (fuente: enlace txt)

Otro aspecto de este fenómeno consiste en que algunas perspectivas interpretan la personalidad como algo ontológicamente divino, donde la individualidad del ser humano se define no solo por su carne física, sino también por alguna sustancia espiritual superior. Esta actitud se observa en las reflexiones en las que se afirma que “la personalidad es una individualidad máxima del ‘yo’, irreductible a lo común o colectivo”, subrayando la singularidad y la componente sobrehumana de cada persona (fuente: enlace txt).

También es relevante la convicción de que el principio divino está incrustado en el ser humano desde el momento de su creación. Así, la idea de que “este principio divino fue implantado en Adán en el momento de la creación…” evidencia que muchos ven en el hombre el reflejo o la chispa de ese mismo Absoluto, lo que puede conducir al deseo de asemejar su personalidad a la Hipóstasis Divina (fuente: enlace txt).

Finalmente, el concepto de deificación – es decir, el anhelo de alcanzar el grado supremo de unión con lo Divino – se refleja en la experiencia cuando una persona afirma:
“¡Gloria a mí! ¡Soy superior a todas las cosas! Yo soy Tú y Tú eres yo.” Así se manifiesta su autoconciencia al alcanzar el estado de perfecta deificación. Un místico cristiano también anhela la deificación, también desea convertirse en dios. Pero en sus palabras estas expresiones adquieren otro significado. (fuente: enlace txt)

Así, la tendencia a identificarse con Dios o a sentir en sí mismo un principio divino se fundamenta en la idea de que la naturaleza humana posee una esencia espiritual única, en la cual ya está presente un elemento del Absoluto. Esta creencia se inserta en un contexto más amplio de la concepción del hombre como un ser en el que se entrelazan lo material y lo espiritual, donde el anhelo de una unión suprema con lo Divino se erige como la culminación del desarrollo espiritual.

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“Según B.P. Vysheslavtsev, el ‘yo’ es probablemente lo mismo que llamamos personalidad espiritual o imagen de Dios, lo cual difiere considerablemente de la tradición ortodoxa. En la antropología ortodoxa el término ‘yo’ se entiende de manera diametralmente opuesta: no como algo supremo, sino como un escalón caído. El ‘yo’ es el aislamiento de Dios, mientras que Vysheslavtsev concebía el ‘yo’ como el ‘yo’ divino. Como él escribe: ‘El yo o el “yo” divino. Son importantes la tercera, cuarta y quinta escalas. Estas son, en esencia, características psicológicas, las cuales no se encuentran en los antiguos autores ortodoxos, y se denominan – las fuerzas del alma.’” (fuente: enlace txt)

“Este principio divino fue implantado en Adán en el momento de la creación, es decir, en el tiempo, pero se destinó a existir hasta un tiempo, en el Consejo Preeterno de Dios sobre el hombre. Este origen divino del ‘hombre en sí’ (‘Mensch an Sich’) no implica algún tipo de preexistencia origénica del hombre en otra era, antes del presente. Aquí se entiende simplemente lo que san Gregorio Nisyro, al hablar de las dos constituciones del hombre, denominó a la primera constitución.” (fuente: enlace txt)

“¡Gloria a mí! ¡Soy superior a todas las cosas! Yo soy Tú y Tú eres yo. Así se manifiesta su autoconciencia al alcanzar el estado de perfecta deificación. Un místico cristiano también anhela la deificación, también desea convertirse en dios. Pero en sus palabras estas expresiones adquieren otro significado.” (fuente: enlace txt)

La Existencia Divina: Reflexiones sobre la Autoidentificación con lo S

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