Orden Divino e Infinito: Matemática y Ciencia en Armonía

La matemática y las demostraciones científicas, según las fuentes presentadas, demuestran que la armonía y la regularidad del mundo no son un mecanismo aleatorio, sino el resultado de un acto creativo determinado por una fuente que es, en sí misma, infinita y autosuficiente. Por un lado, la matemática, a través de verdades estrictas e inmutables, indica que lo infinito “vive en sí mismo y por sí mismo” y, como tal, no puede someterse a cambios aleatorios. Esto se evidencia en las siguientes reflexiones: “La matemática responde desde la tierra: ‘¡Verdad, Santa Verdad! No puede ser de otra manera. Tal es la propiedad de lo infinito: él, y solo él, vive en sí mismo y por sí mismo… No hay ninguna semejanza entre el existir y el existir. Nuevamente retumba el Teólogo: todo lo que existe fue, y sin Él nada hubiese existido, lo que ha existido. Y la matemática vuelve a responder: ‘¡Verdad, Santa Verdad! Los fenómenos, al igual que los números, deben tener su fuente, una fuente inagotable, — y esa fuente es lo infinito, ¡es Dios!’ A Dios nadie lo ha visto en ningún lugar… Por la diferencia infinita que distingue lo infinito de cualquier número, ningún ser finito puede ver a Dios ni con la vista sensible ni mediante la comprensión del intelecto!” lo que subraya la idea de que la matemática abarca la necesidad inevitable e interna inherente a las estructuras de lo infinito, que puede identificarse con Dios ( enlace txt).

Por otro lado, las observaciones científicas confirman que las leyes de la naturaleza poseen una sorprendente precisión y armonía, lo cual no puede explicarse mediante un simple determinismo mecánico. Por ejemplo, se señala: “La estructura del mundo, tanto en sus partes específicas como en su conjunto [...] sorprende por su armonía y regularidad, evidenciando la suprema inteligencia y omnipotencia de la fuerza que lo creó. Tal ser solo puede ser Dios. No solo carecemos de fundamentos empíricos para negar la racionalidad de la estructura del mundo…” ( enlace txt). Aquí, el enfoque científico, respaldado por ejemplos del equilibrio armónico de las interacciones físicas, demuestra que incluso la más mínima desviación en estas regularidades conduciría a un colapso, lo que apunta a la existencia de una fuerza superior y deliberada que determina el orden y la armonía en el Universo.

Así, la regularidad revelada tanto por la matemática como por las demostraciones científicas se resume en que todos los fenómenos – desde las verdades numéricas abstractas hasta las leyes físicas tangibles – requieren una fuente que es la causa primera y el fundamento de todo lo existente. Esta fuente, con su naturaleza infinita y autosuficiente, se interpreta como Dios, cuya existencia se justifica por la necesidad de la presencia de un orden absoluto y una armonía en todo el ser.

Supporting citation(s):
“Esto lo confirma nuevamente la ciencia. Desde el cielo retumba el apóstol Juan el Teólogo: ‘Al principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y Dios era el Verbo.’ La matemática responde desde la tierra: ‘¡Verdad, Santa Verdad! No puede ser de otra manera. Tal es la propiedad de lo infinito: él, y solo él, vive en sí mismo y por sí mismo. Es la autosuficiencia. Sus acciones sobre los números, por enormes que sean, no tienen ni pueden tener influencia sobre la manera de existir de lo infinito, que se distingue de todas las criaturas por una diferencia infinita, existiendo entre ellas de manera completamente independiente y sin mezclarse.’ No hay ninguna semejanza entre el existir y el existir. Nuevamente retumba el Teólogo: todo lo que fue, y sin Él nada hubiese existido, lo que ha existido. Y la matemática vuelve a responder: ‘¡Verdad, Santa Verdad! Los fenómenos, al igual que los números, deben tener su fuente, una fuente inagotable, — y esa fuente es lo infinito, ¡es Dios!’ A Dios nadie lo ha visto en ningún lugar, continúa proclamando el mensajero celestial a la humanidad, y nuevamente la matemática manifiesta en su encuentro: ‘¡Verdad, Santa Verdad! Por la diferencia infinita que distingue lo infinito de cualquier número, ningún ser finito, por muy elevado que sea, puede ver a Dios ni con la vista sensible ni mediante la comprensión del intelecto!’” (fuente: enlace txt)

“Si es así, entonces la creación del mundo por Dios es una necesidad matemática y una verdad. Por muy cierta que sea esta verdad, también lo es la afirmación de que el universo, concebido como la obra de una mente ilimitada, no puede ser comprendido, debatido ni explicado por la mente humana finita. La primera verdad se revela al hombre, junto con la ciencia, en la Sagrada Escritura; …” (fuente: enlace txt)

“Él es uno de los más conocidos por su simplicidad y contundente evidencia, y ha sido reconocido desde la antigüedad. El pensamiento religioso-filosófico lo conoce en casi todos los tiempos y en todas las gentes de la tierra. Su idea principal se resume en lo siguiente: La estructura del mundo, tanto en sus partes específicas como en su conjunto (conocido), sorprende por su armonía y regularidad, evidenciando la suprema inteligencia y omnipotencia de la fuerza que lo creó. Tal ser solo puede ser Dios. No solo no hay fundamentos empíricos para negar la racionalidad de la estructura del mundo, sino que sin reconocerla, la ciencia simplemente no podría existir. Aunque, desde un punto de vista formal y lógico, la regularidad de la estructura del universo en su conjunto y en todas sus partes no puede demostrarse…” (fuente: enlace txt)

Orden Divino e Infinito: Matemática y Ciencia en Armonía

920919918917916915914913912911910909908907906905904903902901900899898897896895894893892891890889888887886885884883882881880879878877876875874873872871870869868867866865864863862861860859858857856855854853852851850849848847846845844843842841840839838837836835834833832831830829828827826825824823822821