Humildad ante la Soberanía Divina

Reflexiones sobre el tema «no podemos irritar a Dios y no somos más fuertes que Él» destacan la absoluta supremacía del poder divino sobre la fuerza humana. En estas reflexiones, el ser humano se presenta como una criatura sumamente insignificante y frágil, carente de la menor posibilidad de enfrentarse a un Dios todopoderoso y poderoso. Esta expresión indica que cualquier intento por provocar o disputar la voluntad divina equivale a una oposición abierta hecha por un ser despreparado y de escaso poder, que ni siquiera es capaz de causar la más mínima molestia a Dios, y mucho menos de dañarlo.

Por ejemplo, en uno de los fragmentos se dice:
"Del Santo Escriturario vemos que nuestro Dios es tan grande que toda la luz y todas las naciones ante Él son como nada. Si todos los hombres y toda la luz son como nada ante Él, ¡cuánto más – un solo hombre! Pero esa pobre criatura, un pequeño puñado de tierra, polvo y ceniza, irritaría a tan grandioso Dios cuando peca.

¿Quién se atreverá a irritar a un rey terrenal?
Al Dios, rey de los cielos y de la tierra, incomprensible en su majestad, el hombre mortal no se atreve a irritarlo." (fuente: enlace txt)

Asimismo, en otro fragmento, enfatizando la fuerza absoluta de Dios y advirtiendo contra los intentos de desafiar Su autoridad, se formula la pregunta retórica:
"No hay nada más fuerte que la Iglesia Cristiana. Quien quiera pelear contra ella, inevitablemente desgastará sus fuerzas: es lo mismo que enfrentar una guerra contra el cielo. Cuando luchas contra un hombre, puedes ganar o ser derrotado. ¿Acaso nos atrevemos a irritar al Señor? ¿Somos acaso más fuertes que Él?" (fuente: enlace txt)

Esta reflexión nos recuerda que el poder divino es inconmensurable e invencible, y que cualquier intento humano de desafiarlo se percibe como una muestra de total error y arrogancia. Así, la idea se interpreta como una advertencia: el hombre, con sus limitadas fuerzas, no tiene ni derecho ni posibilidad de compararse con la fuerza ilimitada de Dios. Esta convicción nos llama a la humildad y a aceptar nuestra finitud ante la potencia divina.

Supporting citation(s):
"Del Santo Escriturario vemos que nuestro Dios es tan grande que toda la luz y todas las naciones ante Él son como nada. Si todos los hombres y toda la luz son como nada ante Él, ¡cuánto más – un solo hombre! Pero esa pobre criatura, un pequeño puñado de tierra, polvo y ceniza, irritaría a tan grandioso Dios cuando peca.
¿Quién se atreverá a irritar a un rey terrenal?
Al Dios, rey de los cielos y de la tierra, incomprensible en su majestad, el hombre mortal no se atreve a irritarlo." (fuente: enlace txt)

"No hay nada más fuerte que la Iglesia Cristiana. Quien quiera pelear contra ella, inevitablemente desgastará sus fuerzas: es lo mismo que enfrentar una guerra contra el cielo. Cuando luchas contra un hombre, puedes ganar o ser derrotado. ¿Acaso nos atrevemos a irritar al Señor? ¿Somos acaso más fuertes que Él?" (fuente: enlace txt)

Humildad ante la Soberanía Divina

¿Quién se atreverá a irritar a un rey terrenal?

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