Tres Regalos Divinos: Vida, Gracia y Salvación

El autor expone que del Creador el hombre recibe, en primer lugar, dones que definen fundamentalmente su existencia y propósito. Los tres principales dones destacados en el texto se pueden caracterizar de la siguiente manera:

1. El don de la vida – Este es el don inicial y fundamental gracias al cual existimos. En uno de los pasajes se enfatiza que todo lo que poseemos es un don de Dios: «Has recibido de Dios: la vida, la salud, el entendimiento, el salario, la casa, la cosecha, la mesa, un buen trabajo y los frutos del trabajo, y muchas cosas más.» (fuente: enlace txt). Aquí, la vida se presenta no solo como un fenómeno biológico, sino también como la base para todo lo que se desarrolla progresivamente en el ser humano.

2. El don de la gracia – Este don se expresa a través de la capacidad de Dios para derramar generosamente su misericordia y bondad sobre el hombre, formando en él la capacidad de aceptar y valorar los dones del Creador. Se indica lo siguiente: «A Dios no le faltan dones para nosotros, sino que nosotros faltamos para sus dones. La gratitud a Dios por los dones que hemos recibido es como un recipiente en el cual la gracia divina deposita nuevos dones.» (fuente: enlace txt). La gracia, como don, se manifiesta en la renovación progresiva y en la constante respuesta del corazón humano ante la generosidad ilimitada del Creador.

3. El don de la salvación y la vida eterna – Este don es igual de importante y se define como la promesa de volver al estado primordial de perfección y unidad con Dios. El autor describe este don a través de la historia de la creación y la subsecuente promesa de vida después de las pruebas: «…Tú, habiéndole sometido la criatura, le permitiste ganarse su sustento con sus propios esfuerzos y actividades, originando, cultivando y llevando todo a la madurez. Al darle un breve lapso para olvidarse, con un juramento lo llamaste de nuevo al renacer; al conceder la definición de la muerte, prometiste la vida en la resurrección.» (fuente: enlace txt). Aquí se subraya que, a pesar de la caída, el Creador no deja al hombre sin esperanza, otorgándole la posibilidad de alcanzar una verdadera vida eterna.

Así, según el autor, los dones primordiales del Creador son la vida, la gracia y la promesa de salvación eterna. Cada uno tiene una importancia fundamental: la vida nos da la existencia, la gracia abre el camino para el desarrollo espiritual y la continua renovación, y el don de la salvación es la promesa de reunirse con la belleza y la armonía originales implantadas en el ser humano desde el acto de la creación.

Tres Regalos Divinos: Vida, Gracia y Salvación

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