El silencio divino: la aceptación del sufrimiento en la misión de Jesú

Según los materiales citados, Jesús evitó conscientemente intentar refutar las acusaciones de blasfemia, ya que dichas acusaciones se basaban en el hecho de que Él perdonaba los pecados y llamaba a Dios Su Padre, lo que se consideraba como apropiarse de la autoridad exclusiva de Dios y ofender los sentimientos religiosos de los judíos ortodoxos. En uno de los pasajes se afirma:

«En otro lugar de los Evangelios, la acusación de blasfemia se asocia con que Jesús ofendió los sentimientos religiosos de los judíos ortodoxos: en primer lugar, perdonaba los pecados, lo que es equivalente a atribuirse a sí mismo la autoridad de Dios; en segundo lugar, 'llamaba a Dios Su Padre' (en un sentido distinto al del común 'Padre de todos los israelitas')…» (fuente: enlace txt).

Esto significa que, de haber contestado activamente a tales acusaciones, Jesús habría corrido el riesgo de enfatizar aún más la polémica de sus declaraciones, lo que daría aún más argumentos a sus oponentes para afirmar que realmente defendía ideas contrarias a los fundamentos de la religión. Su negativa a ofrecer una explicación detallada o a defender su posición también pudo reflejar una profunda confianza en Su Padre y la inevitable participación en el rol que desempeñaba en la tierra.

Por otro lado, el hecho de que Dios no lo librara de estas acusaciones tiene un significado especial. Por un lado, esto indica que la misión de Jesús implicaba pasar por pruebas y sufrimientos, incluso si estos se expresaban en acusaciones de blasfemia, consideradas el crimen más grave según la ley judía. El texto señala:

«El resto de las acusaciones tampoco se confirmaron. Sin embargo, a Jesús se le dio la oportunidad de replicar a ellas. Él se negó…» (fuente: enlace txt).

De este modo, la negativa a responder a las acusaciones demuestra que Jesús no buscaba justificarse a sí mismo ni eludir la responsabilidad, sino que aceptaba los sufrimientos que eran una parte inseparable de Su misión y del plan divino. El hecho de que Dios no lo liberara de las acusaciones enfatiza la inevitabilidad de Su destino y demuestra que la verdadera fuerza de Su misión no residía en eludir las dificultades, sino en la fidelidad al plan divino, el cual requería aceptar el sufrimiento como medio para alcanzar un fin superior.

El silencio divino: la aceptación del sufrimiento en la misión de Jesú

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