El fenómeno casi sagrado del deporte

Los logros deportivos, especialmente cuando se trata de acercarse a récords tan simbólicos como el de Ovechkin, crean la imagen de un campeón que provoca en los aficionados profundas emociones y una admiración casi sagrada. Dicho deportista se percibe no solo como un atleta talentoso, sino como la encarnación de la fuerza de voluntad, la perseverancia y la excelencia a la que las personas aspiran. Esto conduce a que la figura del deportista se vea imbuida de numerosas cualidades simbólicas y emocionales, convirtiéndose en objeto de veneración masiva e incluso de adoración ritual.

Un ejemplo de ello es la descripción en la que los aficionados literalmente se organizan en una procesión para acercarse al objeto de su adoración:
"Naciendo para encontrarse con la procesión, salió toda la ciudad. Muchas ancianas lloraban, algunas madres levantaban a sus pequeños para que pudieran ver mejor, y otras se abrían paso entre lágrimas por la multitud, cargando a los niños en brazos; la gente se empujaba, intentando acercarse más para besar su mano, su pierna, todo aquello a lo que se pudieran alcanzar, y una de las mujeres, por no tener otra alternativa, incluso besó la cola de su monumental semental. Alguna anciana se cruzó fervorosamente con la mano con la que recién había logrado tocar al Rey, otra, al apoyarse en él con un panecillo, codiciosamente escondía la porción bendita." (fuente: enlace txt, página: 825-826)

Esta descripción demuestra cómo los grandes logros deportivos pueden despertar en las personas el deseo de establecer un contacto físico literal con la "celebridad" del deporte. La figura del deportista empieza a asociarse no solo con resultados y récords, sino también con el ideal al que aspiran sus admiradores –un ideal, símbolo de excelencia e inspiración. De este modo, cuando un deportista se acerca a logros históricos, su éxito se transforma en un fenómeno cultural, en el que sus hazañas personales se convierten en objeto de respetada admiración y culto a la personalidad.

El fenómeno casi sagrado del deporte

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