Dualidad profunda en la naturaleza humana
El concepto de la dualidad de la naturaleza humana a través del juego de roles de Dios y Satanás sugiere que en cada persona coexisten simultáneamente dos principios fundamentalmente distintos. Por un lado, existe un principio superior, divino, reflejado en la imagen de Dios, que encarna los ideales de luz, orden y pureza moral. Este principio simboliza al ser interior, capaz de encontrar alegría en la ley de Dios, de crear, y de aspirar a la verdad y al amor supremos. Por otro lado, en el ser humano está presente un principio inferior, correspondiente al símbolo de Satanás o del diablo: una fuerza que porta consigo la división, el conflicto interior, la esclavitud a las pasiones y la tendencia al pecado.Esta visión de la dualidad se ilustra de la siguiente manera. En una de las fuentes se dice: "Esta dualidad es lo que el apóstol tiene en mente en la Epístola a los Romanos, señalando que combinamos en nosotros al 'yo interior', que 'encuentra placer en la ley de Dios', y al cautivo 'de la ley pecaminosa que actúa en mis miembros', y que 'el Espíritu nos fortalece en nuestras debilidades'; y el propio Cristo habla de esta dualidad en las palabras: 'el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil'." (source: enlace txt)Esta afirmación subraya que la persona posee simultáneamente la capacidad para una percepción elevada y espiritual del mundo y, en contraste, la tendencia a manifestar debilidad, caída y conflicto interno. Además, otra cita indica que es precisamente en el corazón humano, donde "luchan Dios y el diablo", donde germina la fuente del mal, lo que refleja la lucha interna entre el bien y el mal: "En el ámbito de la existencia humana, la fuente del mal es el corazón humano, donde luchan Dios y el diablo. En esta profundidad se libra la batalla entre ellos, posibilitando que el bien reemplace al mal." (source: enlace txt)Así, el juego de roles de Dios y Satanás en la personalidad humana representa un constante enfrentamiento interno, donde el principio superior busca la unión con la verdad divina, mientras el principio inferior fomenta desacuerdos internos, conduciendo a la fragmentación de la conciencia. Este conflicto interno refleja la dicotomía fundamental de la naturaleza humana, determinando la libertad de elección, en la que aceptar o rechazar uno de los principios predetermina la orientación moral de la vida de la persona. Esta concepción demuestra que la lucha entre el bien y el mal no se reduce únicamente a circunstancias externas, sino que está profundamente arraigada en la propia esencia del ser, donde la elección final es inevitable.Citas de apoyo: "Esta dualidad es lo que el apóstol tiene en mente en la Epístola a los Romanos, señalando que combinamos en nosotros al 'yo interior', que 'encuentra placer en la ley de Dios', y al cautivo 'de la ley pecaminosa que actúa en mis miembros', y que 'el Espíritu nos fortalece en nuestras debilidades'; y el propio Cristo habla de esta dualidad en las palabras: 'el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil'." (source: enlace txt)"En el ámbito de la existencia humana, la fuente del mal es el corazón humano, donde luchan Dios y el diablo. En esta profundidad se libra la batalla entre ellos, posibilitando que el bien reemplace al mal." (source: enlace txt)