Oración: Arma Divina Contra las Fuerzas del Mal

La oración actúa como un arma poderosa en la lucha contra los espíritus malignos, permitiendo al creyente dirigirse al Dios amante de la humanidad a través de Cristo para prohibir y expulsar las fuerzas impuras. Por ejemplo, en una de las fuentes se dice:
«Recemos con fervor por los poseídos por malos espíritus, para que el Dios amante de la humanidad, a través de Cristo, prohíba a los espíritus impuros y malignos…» (fuente: enlace txt).

Además, la oración ayuda a activar la fuerza interior y a aprovechar la ayuda divina, como se destaca en otro ejemplo:
El Señor Jesucristo nos ha dado poderosos medios para repeler a los espíritus malignos, entre los que la oración ocupa un lugar importante (fuente: enlace txt).

Sin embargo, la batalla espiritual se complica por obstáculos internos. Uno de ellos es que durante la oración la memoria puede evocar pensamientos sobre asuntos antiguos o imágenes dolorosas, distrayendo a la persona de concentrarse en su suplica. Esto se menciona aquí:
«Cuando oras, la memoria evoca en ti ya sea fantasías sobre asuntos pasados, nuevas preocupaciones o te muestra el rostro de quien te ha ofendido. El demonio envidia al que ora y utiliza todos los medios para desviarlo de su propósito…» (fuente: enlace txt).

Además, la oración requiere de un esfuerzo, ya que la pereza de la carne y la pasión del alma se oponen a ella. En este contexto se señala que las fuerzas demoníacas pueden, mediante imágenes seductoras y pasiones, hacer caer al individuo, llenándolo de miedo, melancolía y odio, lo que dificulta la continuidad de la lucha espiritual:
«La oración implica esfuerzo. Nuestra carne perezosa y el alma apasionada se le oponen. A menudo, esta lucha es tensa y dolorosa…» (fuente: enlace txt).

Así, la oración ayuda a llevar a cabo la lucha contra las fuerzas impuras mediante la invocación a Dios y la utilización de medios divinos, pero en este camino pueden surgir serios obstáculos. Las distracciones internas, provocadas por la memoria y las imágenes demoníacas impuestas, así como la resistencia de la propia carne y las pasiones, exigen de la persona una preparación especial y fortaleza de espíritu para superar estos desafíos.

Oración: Arma Divina Contra las Fuerzas del Mal

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