Sacralidad y Unidad: La Iglesia como Comunidad Vital
La Iglesia es única y sagrada en la medida en que su esencia no se define por intereses comerciales ni por una organización corporativa, sino por un profundo vínculo interno y vital entre sus miembros y un principio espiritual común. Esta sacralidad se manifiesta a través de una unidad que posee un carácter ontológico, es decir, esencial, inaccesible a estructuras comerciales u otras similares.Antes que nada, como se señala en una de las fuentes, la propia división de la Iglesia es imposible, pues ésta existe como un todo, de forma análoga al cuerpo de Cristo: "En este sentido, cobran especial importancia los concilios universales sagrados y los concilios locales sagrados. Según ellos, la Iglesia no solo es una, sino también única. Así como el Señor Jesucristo no puede tener varios cuerpos, tampoco puede tener varias Iglesias, de ahí que la división o separación de la Iglesia sea un fenómeno ontológica y esencialmente imposible." (fuente: enlace txt)Esta integridad ontológica significa que en la base de la Iglesia no se encuentra una simple composición formal o una estructura jerárquica, como podría suceder en organizaciones comerciales, sino una unidad espiritual y un amor que impregnan a cada uno de sus participantes. Al mismo tiempo, como se subraya en otra fuente, la unidad de la Iglesia se expresa mediante la cohesión y la interconexión, la cual va más allá de la mera reunión de personas: "La Iglesia es esa comunidad sagrada en la que la tierra se eleva hasta el cielo, donde las personas se unen en amor y en un pensamiento tan unánime que llegan a tener un solo corazón y una sola alma [...]" (fuente: enlace txt)Además, un aspecto clave es la ausencia de tendencias hacia el aislacionismo y la fragmentación corporativa. La Iglesia, a diferencia de las estructuras comerciales, se funda en sus principios como una formación social que no busca divisiones de intereses limitados, sino que, por el contrario, se orienta hacia la consecución de una identidad unificadora basada en el amor y la fe: "Existe una única entre todas las organizaciones sociales que, en su propia definición, no conlleva una tendencia hacia el aislamiento ni hacia una corporatividad totalitaria. Esa es la Iglesia. En sus principios definitorios, establecidos por el dogma, representa un ejemplo de organización conciliar y unitaria [...]" (fuente: enlace txt)Así, a diferencia de las estructuras comerciales donde la fuerza motriz es el intercambio de bienes materiales y, a menudo, impera la competencia y la división en grupos corporativos cerrados, la Iglesia ha sido elegida y destinada a crear un espacio para la verdadera vida espiritual, basada en el amor, la unidad y el sacrificio. No es simplemente una organización, sino una comunidad viva en la que cada integrante aporta su parte en la creación de una realidad suprema, distinta por naturaleza de cualquier instituto material o comercial.