El origen del mal: responsabilidad humana frente a la divinidad
Al considerar la cuestión, conviene señalar que la opinión de que Dios es la fuente de todo desorden, a menudo, forma parte de una cosmovisión más amplia en la que la culpa por la decadencia de los valores espirituales y los conflictos sociales se traslada, no a las acciones humanas, sino a la propia postura atea. Por ejemplo, en una de las declaraciones se dice:"
¿Tienes resentimiento hacia los ateos?Eso se nota en cada una de tus palabras, y culpas a la Iglesia por explicar por qué actuamos así. —Yo no siento resentimiento hacia los ateos, los compadezco; el culpable, en su mayoría, es el ateísmo. Observo el ateísmo en términos amplios. El ateísmo es el deseo de establecerse sin Dios, una oposición consciente a Él. Tal ateísmo no es propio de nuestros ateos. Sin embargo, tenemos ateísmo, que ha destruido nuestros templos, encajonado la conciencia y ha hecho de nuestros obispos víctimas. El culpable de todo es el ateísmo, y no puedo reconciliarme con él. Es lo mismo que reconciliarse con la mentira, y compadezco a los ateos, son personas desdichadas." (fuente: enlace txt)Este pasaje ilustra que culpar a Dios de las desgracias puede considerarse una forma de trasladar la responsabilidad de las consecuencias de las elecciones y acciones humanas a la idea de la fe o su ausencia. Según la perspectiva de quienes se adhieren a leyes morales naturales, las desdichas y el caos en el mundo son el resultado de la violación de estas leyes. Esto se explica de la siguiente manera:"El argumento más común —aunque más emotivo que racional— en contra de la existencia del Dios-Amor es la presencia en el mundo humano de enfermedades, guerras, injusticias, sufrimientos inocentes, etc. ¿Qué responde el cristianismo? La causa principal de todas las desdichas del ser humano es la violación de las leyes espirituales y morales, tan reales como las físicas. Las desgracias no son castigos divinos, sino consecuencias naturales de aquellos deseos, pensamientos, sentimientos, intenciones, y actos inmorales o delictivos que contradicen la conciencia y que, en la religión, denominamos pecado. Con ellos, el hombre se hiere a sí mismo, contamina su organismo espiritual-corporal y destruye su vida, puesto que el pecado conlleva en sí mismo un castigo." (fuente: enlace txt)De esto se puede concluir que, si se convence a alguien de que Dios es la causa de todos los problemas, tal enfoque, en esencia, reduce la responsabilidad del caos mundial a una única fuente, lo que simplifica la compleja realidad de la elección humana. En respuesta a ello, se pueden proponer dos enfoques:1. Subrayar que culpar a Dios por los males arbitrarios existentes en el mundo significa ignorar la importancia de la elección moral y la responsabilidad del individuo. El punto clave es que los sufrimientos y el desorden son el resultado de la transgresión de las leyes tanto espirituales como morales, y no una consecuencia directa de la voluntad divina.2. Argumentar que la cuestión de la fe y la incredulidad permanece fuera del ámbito en el que el conocimiento científico puede ofrecer una respuesta definitiva. Como se señala:"La fe de algunos científicos en la inexistencia de Dios, y de otros en Su existencia, demuestra claramente que el conocimiento científico por sí mismo no resuelve esta cuestión de cosmovisión. ... Por ello, el ateísmo, al intentar abordar este tema bajo el nombre de la ciencia, entra en un conflicto directo con ella." (fuente: enlace txt)Así, el enfoque que ayuda a contrarrestar la crítica simplista de presentar a lo divino como la fuente de todos los males radica en explicar que el sufrimiento humano es el resultado de la transgresión de normas establecidas tanto por principios espirituales como morales, y no la manifestación de alguna voluntad hostil. Además, es necesario defender de manera clara y argumentada la propia posición en el debate, como se enfatiza en el siguiente consejo:"Existen, por así decirlo, dos enfoques extremos en una discusión: la indulgencia y la rigidez. Una vez inmerso en el debate y al haber definido claramente tu postura respecto al tema, es necesario mantenerla con firmeza, intentando hacerla tan clara y definida como sea posible. Las alegorías, hipótesis o la falta de respuestas directas diluyen los límites de la posición, haciendo que el debate sea evasivo o, simplemente, poco sustancial." (fuente: enlace txt)En conclusión, si los ateos se enfrentan a la afirmación de que Dios es la causa de todos los desórdenes, pueden sostener que las causas del mal provienen de la transgresión de las leyes morales y espirituales, y no de la voluntad de algún ser superior. Es fundamental demostrar, de forma argumentada, que es la elección humana y las consecuencias de esa elección las que determinan el orden en el mundo, y que la discusión sobre la existencia de Dios es, en última instancia, una elección personal y de cosmovisión que no se resuelve únicamente mediante argumentos racionales o científicos.