Diálogo Divino en Igualdad: Virtudes y Sabiduría
El hombre puede hablar con Dios en igualdad de condiciones cuando en su alma residen las cualidades de verdadera mansedumbre, sensatez y sabiduría, y cuando responde sinceramente al llamado divino y se abre a la comunión sagrada. En uno de los textos se dice: “No es por la fuerza, dice, Dios, sino por la verdad. Por lo tanto, no griten en las conversaciones ni se alteren, sino sean mansos y sensatos. Sean sabios como la serpiente y puros como la paloma. Hablen ustedes mismos, pero permitan que otros también hablen.
¿Les molestan las palabras de sus interlocutores?Arme con paciencia.” (fuente: enlace txt)Al mismo tiempo, se enfatiza que es el mismo Dios quien nos convoca a esa comunicación, eligiéndonos por ser personas de excelencia, capaces de comprender la sabiduría de Sus palabras: “¿Por qué? Porque es a esta comunicación a la que nos llama el mismísimo Dios. … Yo los elegí como personas de excelencia. La sabiduría dice: Acérquense a Mí, ustedes que me desean, y deleitense con mi dulzura…” (fuente: enlace txt)Así, los méritos y cualidades que permiten al hombre comunicarse con Dios en igualdad no se encuentran en la fuerza física, sino en la madurez espiritual y la disposición para aceptar el llamado divino a través de la mansedumbre, sabiduría, sensatez y paciencia. Es precisamente la riqueza interior, la capacidad de escuchar y captar la palabra de Dios, así como la sinceridad ante Él, lo que crea la base sobre la cual se construye un diálogo equitativo con Dios.