La influencia del mal en la narrativa bíblica
Algunas interpretaciones se basan en que el dominio de Satanás sobre el mundo se ve como el resultado de una determinada narración bíblica y su posterior interpretación, en particular, a partir de las palabras atribuidas a Satanás en el Evangelio de Lucas (4:6). De acuerdo con estas perspectivas, Satanás, al intentar tentar al Hijo de Dios, lo elevó a una alta montaña y, mostrando todos los reinos del universo, declaró: «Te daré toda esta potestad y su gloria: pues me ha sido entregada, y a quien yo quiera, se la daré». Esta declaración se interpreta no como una posesión autónoma del poder, sino como una indicación de que se le ha otorgado o asignado ese poder para llevar a cabo una misión hostil.San Macario el Grande desarrolla esta idea, explicando que Satanás, quien sedujo a Adán, no posee el poder por su propia voluntad, sino que en realidad lo obtuvo cuando el hombre perdió su posición original establecida por Dios. Como resultado, según esta interpretación, después de la caída de Adán, todo el dominio sobre la tierra, que originalmente había sido otorgado al hombre como representante de Dios, pasó a estar bajo la influencia del ángel caído. En otras palabras, el orden moral y cósmico que debía pertenecer a Dios quedó distorsionado a través de la influencia enemiga, lo que fundamentó la afirmación de que «el mundo está gobernado por Satanás y no por Dios».Cita de apoyo:«El propio Satanás dio testimonio de su dominio sobre el mundo: al atreverse a acercarse al Hijo de Dios para tentarlo, lo elevó a una alta montaña y, mostrando todos los reinos del universo y su gloria, dijo: Te daré toda esta potestad y su gloria: pues me ha sido entregada, y a quien yo quiera, se la daré (Lc 4,6). Satanás no afirma tener originalmente el dominio del mundo, sino que se lo ha sido entregado. Exactamente: se le ha delegado. ‘El enemigo, quien sedujo a Adán’, dice San Macario el Grande, ‘y así tomando el dominio sobre él, lo privó de todo poder y fue declarado príncipe de este siglo…’» (fuente: enlace txt)Así, los orígenes de esta visión se enraízan en la interpretación de narrativas bíblicas clave, en las que la caída del hombre y la seducción del pecado primigenio conducen a la transferencia de parte del orden divino al ángel caído. Esta comprensión se fue desarrollando históricamente en el marco de reflexiones teológicas, en las cuales el mundo se considera como un escenario de lucha entre la luz y la oscuridad, y Satanás aparece como un gobernante temporal pero poderoso, en virtud de la autoridad que se le ha otorgado para tentar e incluso distorsionar el plan original de Dios.