La Esencia Mesiánica: Más Allá de las Expectativas Terrenales

El argumento cristiano se basa en que Jesucristo realmente cumplió las profecías mesiánicas, pero no de la manera que muchos de sus contemporáneos esperaban. Lo que a veces se denomina “incumplimiento de las profecías mesiánicas” se debe principalmente a que las expectativas judías concebían al Mesías exclusivamente a través de imágenes sensoriales y cargadas políticamente —como un poderoso comandante militar y un rey terrenal. Tales concepciones, según los cristianos, eran “expectativas infantiles” que, si se hubieran cumplido de manera literal, habrían conferido al Mesías una apariencia tosca y sensual, carente de una profunda trascendencia espiritual.

De acuerdo con la doctrina cristiana, Jesús encarnó todas las profecías, pero en su sentido verdadero, espiritual y salvador. Su vida, enseñanza, sufrimiento, muerte y resurrección se convirtieron en el cumplimiento de dichas profecías, no como una encarnación literal de expectativas terrenales, sino como símbolo y acto del salvación divina, mostrando la unión única del principio divino y humano en la persona de Cristo. Esta interpretación difiere sustancialmente de las expectativas comúnmente aceptadas, según las cuales el Mesías debía manifestarse únicamente en el ámbito terrenal y político.

Citas de apoyo:
"Así, en Jesucristo se cumplieron todas las predicciones de los profetas; sólo no se cumplieron las expectativas infantiles de los judíos, que con su sensualidad y rudeza claramente desfigurarían la imagen del Mesías." (fuente: enlace txt)

"La doctrina cristiana habla de la perfecta y armoniosa combinación del principio divino y humano en la unión ‘hipostática’ de la persona de Jesucristo – el verdadero Dios y el verdadero hombre. Pero, al mismo tiempo, concibe a la persona de Jesucristo como un fenómeno único, fundamentalmente irrepetible – como el resultado de un acto singular y milagroso de la Encarnación, que irrumpe desde fuera en el orden general del ser mundial." (fuente: enlace txt)

De esta manera, la correspondencia incompleta con las expectativas judías no se considera por los cristianos como un fracaso de la misión mesiánica, sino más bien como una indicación de que el verdadero mesianismo trasciende la concepción superficial y políticamente determinada del Mesías. Es precisamente a través de la encarnación de lo Divino en lo humano, mediante el camino del sacrificio y la resurrección, que los cristianos perciben la persona de Cristo como un fenómeno único que transforma radicalmente la comprensión tradicional del mesianismo.

La Esencia Mesiánica: Más Allá de las Expectativas Terrenales

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