El Juez Supremo: Reflexiones sobre la Justicia Divina
La expresión "Dios es juez de todos" en el contexto actual puede entenderse como un recordatorio de que la verdadera justicia y el justo juicio moral pertenecen exclusivamente a Dios y no al ser humano. Esta creencia subraya que la evaluación final de las acciones, intenciones y los impulsos del corazón humanos está reservada a Su omnisciente sabiduría y a una justicia sin límites.Por ejemplo, una fuente reflexiona de la siguiente manera:«2) Muchos tienen la costumbre de remitir al ofensor al juicio divino: "¡Que Dios sea su juez!"
¿Y por qué?"Porque me ofendió". ¿Qué dices, persona ignorante: "Que Dios sea su juez", cuando Cristo dice: Orad por los que os ofenden (Mt 5:44). Entonces, reflexiona, ¿con qué espíritu invocas aquí el nombre de Dios y solicitás juicio a Él contra tu prójimo? Él te ofendió ayer, y tú lo ofendes hoy, o tal vez lo hiciste antes, como suele suceder entre los que conviven en sociedad; tú le solicitas juicio y él a ti. ¿Y qué pasaría si Dios actuara según nuestro deseo? Apenas quedaría alguien con vida en el mundo: porque tanto pecamos entre nosotros y ante Dios. ¡Así de insensato es lo que hacemos, cuando recurrimos al juicio divino contra el prójimo!»(fuente: enlace txt)Esta cita muestra que invocar el juicio divino con el propósito de vengarse o de imputar culpa por una ofensa no solo es contrario a la comprensión cristiana, sino que también revela nuestra tendencia a condenar, cuando en realidad la verdadera y perfecta justicia solo puede ser administrada por Dios.Asimismo, el carácter de Dios como juez se describe en otra fuente:«El Juez - es terrible, terrible de forma indescriptible. Es terrible por su grandeza, terrible por su omnipotencia, terrible porque penetra en las profundidades del espíritu humano, y ningún pensamiento secreto ni el más sutil sentimiento quedan ocultos para Él. No hay lugar para excusas en Su juicio...»(fuente: enlace txt)Esta característica subraya que el juicio divino se basa en el conocimiento absoluto y en una justicia implacable. En esencia, la expresión "Dios es juez de todos" es un recordatorio de que ninguno de nosotros tiene la autoridad para determinar por sí mismo la medida del castigo o de la aprobación – el veredicto final solo lo tiene quien observa el panorama completo del corazón y del alma humanos.Así, desde la perspectiva de las visiones religiosas y morales contemporáneas, esta expresión pretende humillar al hombre y señalar que cualquier intento de distribuir la justicia moral por cuenta propia puede llevar a la injusticia. Nos inspira a la tolerancia, a reconocer nuestras limitaciones y a tener la confianza de que la verdadera justicia se realizará en un nivel superior, y no a través de nuestros limitados juicios humanos.Citas de apoyo:«2) Muchos tienen la costumbre de remitir al ofensor al juicio divino: "¡Que Dios sea su juez!" ... Entonces, reflexiona, ¿con qué espíritu invocas aquí el nombre de Dios y solicitás juicio a Él contra tu prójimo?...»(fuente: enlace txt)«El Juez - es terrible, terrible de forma indescriptible. Es terrible por su grandeza, terrible por su omnipotencia, terrible porque penetra en las profundidades del espíritu humano, y ningún pensamiento secreto ni el más sutil sentimiento quedan ocultos para Él. No hay lugar para excusas en Su juicio...»(fuente: enlace txt)