Tradición y Contradicción: El Debate sobre los Dioses Romanos
Según las fuentes analizadas, los argumentos a favor y en contra de la existencia de los dioses romanos en las creencias históricas son muy variados y reflejan la compleja relación de la sociedad con sus propias tradiciones y rituales.Los argumentos a favor de la existencia y relevancia de los dioses romanos se basan en su vínculo inseparable con la estatalidad y el orden público. Por ejemplo, en una de las fuentes se señala que «El culto a los dioses romanos es la causa de la grandeza y la gloria del imperio; el cristianismo, que impíamente niega esos dioses, es la causa de la caída de Roma...». Se enfatiza que la adoración a los dioses se consideraba la garantía de prosperidad y poder del estado, mientras que el abandono de estos ritos se veía como un factor de declive. Además, se indica que, aunque los paganos no siempre creían profundamente en la esencia de sus dioses, al seguir las tradiciones establecidas cumplían oficialmente con los rituales de veneración, lo cual se consideraba obligatorio para conservar las bendiciones del estado («Aunque los propios paganos... al menos consideraban oficialmente su deber reconocer a los dioses y respetar las formas externas de culto»). Otro argumento en apoyo es la idea de que la multiplicidad de dioses se explica por su papel en designar diversos aspectos del ser y de las acciones: «Y es comprensible por qué había tantos dioses. Difícilmente eran personalidades individuales. Eran conceptos abstractos que designaban ciertas acciones de los dioses...». Esta interpretación sugiere que la deidad representaba la manifestación de una fuerza o fenómeno natural determinado, lo cual se alineaba tanto con las observaciones de la realidad como con las necesidades de la sociedad.Por otro lado, la crítica a los dioses romanos se fundamenta en la discrepancia entre las cualidades que se les atribuyen y las ideas aceptadas comúnmente sobre lo divino. Así, uno de los opositores afirma: «Consideran que los dioses son inmortales», se dirige Arnobio a sus oponentes romanos, «pero,
¿para qué se les ha dado sexo, si no es para reproducir la vida?¿Acaso ellos tendrían órganos sexuales de otro modo? Es increíble que los tengan sin propósito… ¿Es apropiado todo esto para los dioses?». Este argumento resalta la incongruencia lógica entre la inmortalidad y la presencia de rasgos físicos, típicamente humanos, como las funciones reproductivas, la menstruación, la debilidad y los dolores del parto. Además, los críticos (Tertuliano, Arnobio) niegan abiertamente la divinidad de estas figuras, poniendo de relieve la multitud de imágenes antropomórficas y, a veces, extravagantes, lo cual se interpreta como evidencia de que los dioses romanos son producto de la tradición cultural y no seres sobrenaturales genuinos («Sí, los cristianos no reconocen a los dioses romanos, porque no son dioses...»).De esta forma, los argumentos históricos a favor de la existencia de los dioses romanos se centraban en su vínculo fundamental con el orden social, la organización estatal y la simbología de diversas fuerzas vitales, mientras que los detractores señalaban las contradicciones en sus características y los consideraban fruto de la tradición cultural, y no seres divinos auténticos.Supporting citation(s):«El culto a los dioses romanos es la causa de la grandeza y la gloria del imperio; el cristianismo, que impíamente niega esos dioses, es la causa de la caída de Roma. Esa es la principal temática alrededor de la cual giraban todas las acusaciones contra el cristianismo...» (fuente: enlace txt)«Consideran que los dioses son inmortales», se dirige Arnobio a sus oponentes romanos, «pero, ¿para qué se les dio sexo, si no es para reproducir la vida? ¿Para qué, de otro modo, poseen órganos sexuales? Es increíble que los tengan en vano… ¿Es adecuado todo esto para los dioses?» (fuente: enlace txt)«Y es comprensible por qué había tantos dioses. Difícilmente eran personalidades individuales. Eran conceptos abstractos que designaban las diversas acciones de los dioses...» (fuente: enlace txt)«Aunque los propios paganos en esa época no siempre creían sinceramente en sus dioses... no obstante, al menos consideraban oficialmente su deber reconocer a los dioses y cumplir con las formas externas de veneración...» (fuente: enlace txt)