El Jardín de la Armonía y la Caída de Adán
El relato bíblico sobre el paraíso muestra que el propósito de la creación de Adán era establecer relaciones armoniosas entre el ser humano y la naturaleza, así como otorgarle el dominio sobre la creación. Adán fue creado para vivir en un hermoso jardín, disfrutando de una comunicación directa con el Creador y deleitándose en la dicha proporcionada por la unidad con la naturaleza que le rodeaba. Precisamente en este paraíso, donde no era necesario preocuparse por el alimento y donde no existían enfermedades ni muerte, el hombre debía cumplir plenamente su rol como soberano ceremonial y representante de Dios en la Tierra.Sin embargo, a pesar de la bendición inicial, la transgresión del mandamiento condujo a la pérdida de ese estado, lo que demuestra no solo la pérdida de la dicha original, sino también la alteración del plan predestinado de existencia. Antes de la caída, Adán moraba en condiciones de perfecta armonía, donde todos los elementos y seres se sometían a él, y él mismo estaba investido de un rol especial: ser príncipe sobre el mundo visible.Supporting citation(s):"Así, tras crear al hombre, Dios lo introduce en el paraíso — un jardín que Él ‘plantó en Edén, al oriente’ (Génesis 2:8). El paraíso fue entregado al hombre, quien vivía en perfecta armonía con la naturaleza: entendía el lenguaje de las bestias, las cuales le obedecían; todos los elementos se sometían a él como a un rey. ‘El Señor puso al hombre como príncipe de este siglo y soberano del mundo visible. Sin embargo, Adán pecó contra Dios, infringió Su ley y fue expulsado del paraíso.'"