El motor multifacético del progreso

El motor principal del progreso resulta no ser tanto la capacidad operativa de una generación en particular, sino la conjunción de procesos profundos y, a menudo, contradictorios que unen los principios materiales e inmateriales. Por ejemplo, Henry George señalaba que si el aumento de la riqueza conduce únicamente a un incremento de la opulencia y a la intensificación de la desigualdad social, tal progreso permanece incompleto – “mientras todo el crecimiento de la riqueza […] se destine únicamente a la formación de inmensas fortunas, al aumento de la ostentación y al intensificar el contraste entre la casa de la Abundancia y la casa de la Necesidad, el progreso no puede considerarse auténtico y sólido” (fuente: enlace txt). Es decir, los logros económicos por sí solos no garantizan un desarrollo verdadero.

Por otro lado, la reflexión filosófica sobre el progreso muestra que sus motores son el desarrollo moral colectivo y la transformación de la sociedad, cuando el problema individual se torna social: “El progreso, desde un punto de vista filosófico y ético, es ante todo la liberación del ‘yo’ humano de las ataduras externas… La sociedad, el desarrollo social, son las herramientas necesarias para el desarrollo moral de la personalidad humana” (fuente: enlace txt). Aquí se otorga un papel crucial a las estructuras sociales y a su capacidad para fomentar el perfeccionamiento moral e intelectual, incluso en condiciones en las que generaciones particulares parecen menos competentes.

Además, hay que señalar que, en ocasiones, son las situaciones de crisis y conflicto las que estimulan el rápido desarrollo de tecnologías y procesos. Se observa, por ejemplo, que los conflictos armados y los saltos tecnológicos asociados aceleran los cambios: “Y la guerra es el mejor indicador de la esencia interna del progreso cultural, y en esa esencia se revela una tragedia aterradora… ¡Así de rápido avanza la perfección de los instrumentos de la muerte!” (fuente: enlace txt). De esta forma, aunque los jóvenes puedan parecer apáticos o insuficientemente preparados, el progreso se impulsa gracias a un amplio conjunto de factores – desde los económicos y tecnológicos hasta las profundas transformaciones socioéticas.

En definitiva, el verdadero motor del progreso radica no tanto en la capacidad operativa de una generación en particular, sino en la amalgama de fuerzas históricas, económicas, tecnológicas y morales que, a pesar de las imperfecciones temporales, dirigen a la humanidad hacia una comprensión más profunda y la autorrealización.

Citas de apoyo:
"Esta unión de pobreza con progreso, - observa Henry George, - es el gran enigma de nuestro tiempo. … Mientras el progreso no pueda considerarse auténtico y sólido" (fuente: enlace txt)
"El progreso, desde un punto de vista filosófico y ético, es ante todo la liberación del ‘yo’ humano… La sociedad, el desarrollo social, es un instrumento necesario para el desarrollo moral de la personalidad humana" (fuente: enlace txt)
"Y la guerra es el mejor indicador de la esencia interna del progreso cultural, … ¡Así de rápido avanza la perfección de los instrumentos de la muerte!" (fuente: enlace txt)

El motor multifacético del progreso

1178117711761175117411731172117111701169116811671166116511641163116211611160115911581157115611551154115311521151115011491148114711461145114411431142114111401139113811371136113511341133113211311130112911281127112611251124112311221121112011191118111711161115111411131112111111101109110811071106110511041103110211011100109910981097109610951094109310921091109010891088108710861085108410831082108110801079