Sacrificio y Transformación Espiritual
En la enseñanza cristiana, Jesucristo murió en medio de un sufrimiento intenso como una expiación perfecta, destinada a la salvación de la humanidad. Sus penas en la cruz se presentan como la realidad física de la crucifixión, en la que cada movimiento provocaba un dolor insoportable y el proceso mismo de la muerte era lento y tortuoso. Por ejemplo, una de las fuentes describe en detalle los sufrimientos físicos durante la crucifixión:"Cuando el crucificado ya no podía apoyarse en sus pies y sus rodillas se doblaban, quedó suspendido por sus brazos. Como consecuencia, su respiración se veía afectada, y al quedarse sin aliento, además del dolor insoportable causado por las heridas en los brazos, la persona, mientras aún tenía fuerzas, se enderezaba instintivamente apoyándose en sus pies, lo que generaba un horrible dolor por las heridas en las piernas. Y así, este terrible movimiento de subir y bajar se repetía una y otra vez. En ocasiones, el crucificado permanecía colgado durante toda una semana, muriendo lentamente en sufrimientos indecibles..." (fuente: enlace txt).A diferencia de Él, la Virgen María, Madre de Dios, no sufrió torturas físicas semejantes. Su sufrimiento tuvo una naturaleza diferente, primordialmente de carácter espiritual y anímico. María experimentó una profunda pena interior al presenciar la crucifixión y la pérdida de su Hijo, pero su camino de vida se describe como un trayecto de transformación espiritual hacia un ideal supremo, donde el énfasis está en la transformación del alma y no en el sufrimiento físico. Esto se refleja en la siguiente descripción:"Toda su vida terrenal es un camino de transformación espiritual hacia la perfección suprema —la divinización. Sin embargo, se fortalecía y crecía en espíritu, participando en el servicio sacrificial a las personas a través de su amado Hijo..." (fuente: enlace txt).Así, en la comprensión cristiana, la muerte de Cristo representa un sacrificio destinado a la redención del mundo mediante sufrimientos físicos, mientras que los padecimientos de la Virgen María, aunque profundamente emocionales y espirituales, no incluyen este tipo de tormentos físicos, ya que su participación tenía un significado diferente, de índole ancestral y espiritual, en la historia de la salvación.