Nacimiento: De la Protección Maternal al Dolor Consciente
La afirmación de que el nacimiento conduce a la desesperanza, las dudas y la demencia, puede interpretarse como la idea de que el acto de nacer es una transición desde el estado de espera inconsciente (el ser antes del nacimiento) hacia un mundo en el que el individuo se enfrenta a una cruda realidad, llena de sufrimiento, injusticia y la complejidad inherente a comprender su propia existencia. Al nacer, la persona se ve obligada a abandonar el estado relativamente seguro y preparatorio de la vida en el útero, en favor de una existencia repleta de experiencias ambiguas y dolorosas. Este nuevo capítulo comienza con la inevitable acumulación de “gastos” vitales: pequeñas ofensas, decepciones y sufrimientos que, gradualmente, prevalecen sobre las simples alegrías de la infancia, llevando a la sensación de que el estado inicial de consuelo ha sido reemplazado por una dura realidad.Así, en una de las fuentes se dice: "Nosotros, los nacidos, o, dicho de otra manera, los que están muertos para la vida en el útero, al abandonarla, desde la altura de este nuevo escalón del ser... comienza a crecer el sentimiento de injusticia que reina en el mundo, resaltándose la fealdad terrenal, la miseria, nuestra propia impotencia, el colapso paulatino de las esperanzas. La conciencia se vuelve inmensa... y empieza a intentar crear su propia Teodicea, a justificar a Dios, y si esto no tiene éxito, entonces, en el terror, la desesperación y el odio, clama: ¡no hay Dios!" (fuente: enlace txt)Aquí se subraya que, con la llegada de la vida consciente, el ser humano es asediado por la comprensión de la injusticia y la inmensidad del sufrimiento, a lo que el previo estado uterino no puede corresponder – se disipa, cediendo el lugar a un flujo interminable de preguntas y a la angustiosa búsqueda del significado.Otro fragmento ilustra cómo, desde el punto de vista del mundo interior del individuo (en este caso, a través de la figura de Raskólnikov), el hecho mismo del nacimiento puede convertirse en el punto de partida para una negación radical de los valores tradicionales y de la sacralidad del ser: "
¿Y por qué, desde el mismo comienzo, Raskólnikov se ve llevado a negar toda santidad, a maldecir este mundo con un 'caos demoníaco' – aunque, a sus propios ojos, no sea un 'crimen', sino, de todas maneras, una 'enfermedad' y 'locura', una 'vileza' y 'mediocridad', como él mismo lo expresa, es decir, hasta el mayor despropósito?" (fuente: enlace txt)Aquí se muestra que el nacimiento puede ser fuente no solo de sufrimiento físico, sino también de una profunda crisis espiritual, cuando se enfrentan cuestiones de moral, sentido y verdad. La conciencia agudizada que surge tras el nacimiento, paulatinamente, disipa la ilusión del anterior estado pacífico e inconsciente, sustituyéndolo por dudas e incluso por una "locura" – un estado en el que los referentes habituales se desdibujan y el mundo se presenta como despiadado y caótico.Esta interpretación del enunciado subraya la idea de que el nacimiento es el momento a partir del cual la vida asume una forma llena de sufrimientos objetivos y cargas morales, lo que, a su vez, conduce a una sensación de desesperanza, dudas e incluso de un evidente delirio interior, cuando los conceptos previamente existentes de seguridad y sentido de la vida comienzan a desmoronarse.