El dilema existencial: conflicto y trascendencia

Respuesta:

El sentido de la vida se puede relacionar con el hecho de que las personas a menudo se perjudican mutuamente e imponen su voluntad, si se considera la existencia humana como una arena de confrontación de contradicciones internas, donde la tragedia del ser humano y su alto destino son inseparables. Por un lado, se describe una realidad en la que, en un choque infinito y en constante competencia, las personas son sometidas a una tragedia moral: cada daño causado a otro es un recordatorio doloroso de que vivimos a costa de la desdichada suerte ajena. Como se dice en una fuente:

"Son muchos los seres humanos, y todos ellos, –piensan en ello o no– se enfrentan entre sí en la búsqueda, la competencia y la rivalidad. En muchos aspectos secundarios ello tiene, como es sabido, un valor positivo: en el derecho, en la política, en la economía, en la creatividad – la monopolización estrangula, mientras que la competencia vitaliza. Pero en el aspecto más importante y profundo, –en la dimensión moral-religiosa–, esto sitúa a las personas en una posición trágica. Su símbolo es el choque entre dos individuos en el espacio, del cual uno de ellos perece, o ambos mueren: ambos reclaman el mismo lugar, sin pensar ni preocuparse el uno por el otro; se enfrentan en un movimiento vertiginoso y se aniquilan mutuamente. El hombre con una conciencia sensible en lo religioso siente intensamente cada daño que se le hace al otro y experimenta esta tragedia involuntaria del ser en cada paso. Una voz silenciosa le susurra que él está “lleno” porque hay otros hambrientos; que su riqueza se equilibra con la pobreza de muchos; o que quizás disfruta solamente porque la vida de los demás es demasiado sombría. O, como escribió Leonardo da Vinci: "vivimos a expensas de la muerte de otros"."
(source: enlace txt)

Esta imagen de las relaciones interpersonales apunta a que la violencia, la competencia y la imposición de la voluntad son aspectos tan importantes de la existencia humana como la búsqueda de un sentido interior. El propio sentido de la vida, según diversas reflexiones, no es impuesto desde fuera, sino que nace dentro del individuo – es su respuesta a la contradicción del mundo que lo rodea, la cual exige ser superada mediante un esfuerzo creativo. Es precisamente a través del reconocimiento de estos conflictos y de una autodeterminación activa, mediante el anhelo de encarnar con su propia vida el sentido, que la persona halla la posibilidad de trascender los impulsos destructivos, transformándolos en una fuente de crecimiento espiritual y en una renovación del ser.

Así, el sentido de la vida no puede separarse de la contradicción de sus manifestaciones, incluyendo aquellos aspectos en los que las personas se perjudican mutuamente. Por el contrario, es justamente el reconocimiento de esta componente trágica del ser lo que puede estimular al individuo para buscar objetivos y valores más elevados, que ayuden a superar la existencia cotidiana y a alcanzar una genuina dignidad humana.

Supporting citation(s):
"Son muchos los seres humanos, y todos ellos, –piensan en ello o no– se enfrentan entre sí en la búsqueda, la competencia y la rivalidad. En muchos aspectos secundarios ello tiene, como es sabido, un valor positivo: en el derecho, en la política, en la economía, en la creatividad – la monopolización estrangula, mientras que la competencia vitaliza. Pero en el aspecto más importante y profundo, –en la dimensión moral-religiosa–, esto sitúa a las personas en una posición trágica. Su símbolo es el choque entre dos individuos en el espacio, del cual uno de ellos perece, o ambos mueren: ambos reclaman el mismo lugar, sin pensar ni preocuparse el uno por el otro; se enfrentan en un movimiento vertiginoso y se aniquilan mutuamente. El hombre con una conciencia sensible en lo religioso siente intensamente cada daño que se le hace al otro y experimenta esta tragedia involuntaria del ser en cada paso. Una voz silenciosa le susurra que él está “lleno” porque hay otros hambrientos; que su riqueza se equilibra con la pobreza de muchos; o que quizás disfruta solamente porque la vida de los demás es demasiado sombría. O, como escribió Leonardo da Vinci: "vivimos a expensas de la muerte de otros"." (source: enlace txt)

El dilema existencial: conflicto y trascendencia

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