Elevación espiritual y libertad interior
El hombre despojado del apego a las cosas terrenales se caracteriza por una profunda ligereza interior, libertad y elevación espiritual. Se describe a esta persona, según una fuente, como “un pájaro ligero que se eleva alto, alto en un cielo azul”, que vive en la tierra, pero “apenas la toca”, permaneciendo inmutable ante la fugacidad y transitoriedad del mundo material. Es precisamente esta capacidad de no aferrarse a lo perecedero lo que le permite conservar un estado de verdadera felicidad y dicha, siendo “feliz” tanto interior como exteriormente.Cita de apoyo:“¡Qué felices y dichosos son estas personas! Son tan livianas y libres, como aves celestiales... vivían sin apego, sin aferrarse a las cosas terrenales y perecederas, estando por encima de ellas” (fuente: enlace txt).También cabe destacar que la verdadera felicidad de esta persona no depende de circunstancias externas ni de bienes terrenales; su mundo interior se mantiene claro y libre del tumulto que genera la existencia material. Esto le permite conservar una perspectiva de vida completamente distinta y elevada.