El rol de Jesús: portador del perdón divino
Según las fuentes presentadas, cabe destacar que la misión de Jesucristo no consistía en pedir perdón ni en compensar las ofensas a la fe, sino en actuar como portador y mediador del perdón y la misericordia divinos. Su naturaleza divina y perfección excluían la necesidad de pedir perdón, ya que solo Dios, como Creador y Legislador, tiene el poder de perdonar pecados. En una de las fuentes se indica claramente:«¡Hermanos míos! El poder de perdonar pecados a las personas pertenece a un solo Dios, como Creador y Legislador;
¿y quién de ustedes no ha experimentado que Jesucristo perdona y nos absuelve de todo pecado?¡Oh, qué fácil, apacible y alegre es el alma cuando se arrepiente de corazón de sus pecados ante el Señor...» (fuente: enlace txt)Estas palabras enfatizan que Jesús actúa como instrumento de la misericordia divina, otorgando perdón a quienes se acercan a Él con un arrepentimiento sincero, y no como aquel que exige perdón o busca compensar las ofensas de los creyentes. Sus acciones están dirigidas a restablecer la conexión espiritual con Dios y a sanar las almas, y no a satisfacer demandas de perdón personal en respuesta a ofensas.De este modo, Jesús no pidió perdón ni manifestó misericordia respecto a las ofensas a la fe, porque su misión consistía en, a través de su impecable ser y la poderosa gracia del perdón divino, brindar la posibilidad de liberarse del pecado a quienes se arrepienten sinceramente, en lugar de participar en un intercambio de perdones basado en resentimientos o agravios.