La certeza inquebrantable de la conciencia

El fenómeno de la confianza en la propia conciencia puede explicarse por el hecho de que la experiencia directa de nuestra conciencia no requiere confirmación adicional. Es decir, cuando vivimos un estado, nuestra conciencia se presenta de manera tan clara e inmediata que no surge ni la necesidad ni la posibilidad de distinguir entre lo "real" y lo aparente. Este estado nos proporciona una sensación de certeza absoluta, incluso si posteriormente podemos dudar de la realidad objetiva de estas experiencias.

Como se señala en una de las fuentes, "mientras yo directamente sea consciente de la presencia ante mí…" nuestra confianza no se fundamenta en una evaluación de la realidad del objeto, sino en el hecho de su presencia inmediata. Gracias a esta representación directa, la conciencia no se cuestiona si el objeto es visible o real, pues está absorta en el mero acto de experimentar. Esto explica por qué, incluso en el caso de una experiencia ilusoria (por ejemplo, durante el sueño), el hecho de haberla experimentado permanece incondicionalmente válido en el momento en que se manifiesta ("…lo que me pareció, es un hecho real y sin duda cierta…" (fuente: enlace txt, página: 46-49)).

Adicionalmente, las reflexiones sobre la confianza incondicional del sujeto conocedor subrayan que dicha seguridad trasciende las sensaciones y conceptos ordinarios. Se incorpora un "tercer elemento cognoscitivo" que permite percibir los objetos como su presencia incondicional, independientemente de si son confirmados por sensaciones o categorías lógicas. Esto permite al sujeto sentir su conciencia como una realidad indiscutible, aun cuando tal certidumbre pueda resultar ilusoria desde el punto de vista de una verificación objetiva ("…el sujeto que conoce actúa no como empíricamente sensible ni como racionalmente pensante, sino como incondicional y libre…" (fuente: enlace txt, página: 329-330)).

Así, la sensación de confianza en la propia conciencia puede vincularse con la naturaleza de la representación directa de la conciencia, la cual, al ser autoevidente, no se somete a dudas momentáneas. Incluso si la evaluación final de la realidad externa resultara incorrecta o ilusoria, la presencia inmediata de la conciencia sigue siendo el factor que nos brinda una seguridad irrefutable en nuestra experiencia.

Citas de apoyo:
"Mientras conscientemente percibo la presencia ante mí del fuego en la chimenea, no me pregunto:

¿qué es?
... Si no fuese así... obviamente se impediría la posibilidad de cualquier error en este sentido:..." (fuente: enlace txt, página: 56-57).

"De lo aquí descrito y de la mayor precisión del hecho, con una mirada atenta se puede extraer un testimonio dual:... Y luego, al despertar, debería conscientemente confirmar mi respuesta respecto al sueño pasado... que (dass, quod) lo que me pareció, es un hecho real y sin duda cierto." (fuente: enlace txt, página: 46-49).

"Y, sin embargo, esa existencia incondicional se afirma de forma conocida en nuestra conciencia justamente como certeza inmediata... en esa certeza, nuestro sujeto conocedor actúa no como empíricamente sensible ni como racionalmente pensante, sino como incondicional y libre..." (fuente: enlace txt, página: 329-330).

La certeza inquebrantable de la conciencia

¿qué es?

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