El efecto del conformismo mental
La limitación de las perspectivas favorece la formación de un entorno mental en el que las ideas y formas de pensamiento ya establecidas y habituales se convierten en los únicos parámetros para evaluar cualquier nueva concepción. En este caso, se aplican patrones fijos en los que es difícil incorporar enfoques alternativos notablemente distintos. Como se subraya en una de las fuentes, la mente se habitúa a utilizar costumbres de percepción ya "absorbidas": "El asunto radica en esas costumbres del intelecto, absorbidas desde el principio y que de cierta manera estructuraron todo mi pensamiento: los conceptos conocidos, que generalmente se manifestaban de forma abstracta como posibles, se han vuelto en mí métodos indispensables del pensamiento." (source: enlace txt)Esta fijación en los métodos "necesarios" de pensamiento hace que una nueva perspectiva o idea resulte extraña, ya que no encaja en el sistema de conceptos que ya se ha consolidado. Además, cuando la conciencia se acostumbra a un conjunto arraigado de ideas, la posibilidad de cambios radicales desaparece y las alternativas dejan de percibirse como opciones reales. Esto se menciona en la siguiente observación: "Todo esto no pudo evitar afectar el destino de la Alternativa. Ante todo, si la conciencia empieza a acostumbrarse a la posibilidad de transformaciones antropológicas radicales, entonces la Alternativa ya no le parece tan absolutamente impensable." (source: enlace txt)Por lo tanto, cuando una persona se limita a los puntos de vista ya conocidos, crea una especie de cámara de eco para su pensamiento, en la que únicamente se confirman y repiten las concepciones establecidas, mientras que las ideas nuevas y los enfoques alternativos se descartan desde la etapa de la percepción. Esta clausura en las propias convicciones impide el desarrollo y la ampliación del entendimiento, ya que las perspectivas alternativas simplemente no encuentran cabida en un sistema de pensamientos uniformizado.